miércoles, 2 de marzo de 2011

Diario




Por primera vez en la vida no se quien soy, ya que el traje formal lo inunda todo y el poeta no se atreve a salir a la cotidianidad económica… aún así los consejos de Musil me calman y me alegran:

“Se había hecho famoso porque en las reuniones del consejo de administración acostumbraba a citar poetas y afirmaba que la economía no se debiera disociar de las demás actividades humanas y que era necesario cultivarla, relacionándola íntimamente con los demás problemas de la vida nacional, intelectual e incluso de la vida particular”. (Robert Musil. El Hombre sin atributos)




Donde la exactitud no llega…es en ese preciso lugar donde disfrutamos…




Viendo mucho cine, para ensayar vidas. Como no hay tiempo de vivirlo todo, es preciso que la pantalla viva por mí, observo esa gran película Jules y Jim ,que vi muy joven y que me causó gran impacto, incluso en algunos momentos me insultó, ya que un joven no sabe nada de amantes , por que está en una fase sexual netamente biológica , desconoce que lo profundo del amor no puede surgir antes de los treinta años , cuando este, ya desencadenado de todo idealismo se vuelve social y principalmente político.



“Catherine :¿Sufres? Yo no sufro ya, porque no hace falta que suframos los dos a la vez. Cuando tu termines, yo comenzaré”.(De “Jules et Jim”. Francois Truffaut)




Cuando entristezco en relación al amor, lo curioso es que en ese preciso momento siempre se cruza ante mi una mujer espectacularmente bella , ella lejos de ser mía, lo que me dice con su caminar despreocupado es que yo al igual que todos los demás también participo del reino animal y que me corresponde y debo exigirlo. La unión animal, sin embargo, no me importa, Cuotas de sexo que Houellebecq ilustra nihilistamente en "Ampliación del campo de Batalla".

El libre comercio excede la economía, su nuevo campo de batalla es el sexo y surge la inquietud de como algunos hombres puede disponer de todo el sexo que desean y otros solo disponen de ellos mismos. En el amor el acaparamiento y la plusvalía son reales.


“Igual que el liberalismo económico desenfrenado, y por motivos análogos, el liberalismo sexual produce fenómenos de empobrecimiento absoluto. Algunos hacen el amor todos los días; otros cinco o seis veces en su vida, o nunca. Algunos hacen el amor con docenas de mujeres; otros con ninguna. Es lo que se llama la “ley de mercado”. En un sistema económico que prohíbe el despido libre, cada cual consigue, más o menos encontrar su hueco. En un sistema sexual que prohíbe el adulterio, cada cual se las arregla, más o menos, para encontrar su compañero de cama. En un sistema económico perfectamente liberal, algunos acumulan considerables fortunas; otros se hunden en el paro y la miseria. En un sistema sexual perfectamente liberal, algunos tienen una vida erótica variada y excitante; otros se ven reducidos a la masturbación y la soledad…” (Michel Houellebecq. Extension du domaine de la lutte)




No cocino y no quiero hacerlo -le digo, y mi amigo me responde despreocupado con el tono típico del que lanza una verdad universal, astronómica…: “pero hay que comer”. Y ahora el “comer” no suena tan fundamental como el “hay”…en el hay se encuentra todo…como alguna vez lo sintió el hombre primitivo …hay que cazar , hay que recolectar, hay que sembrar y de pronto surgió algo extraño entre esos requerimientos vitales …hay que pensar…exacto, el pensar también es un hay, terrible, impertinente y hambriento.





“Cuando lo hemos negado todo frenéticamente y hemos aniquilado radicalmente las formas de existencia, cuando un exceso de negatividad ha acabado por liquidarlo todo, ¿a quién atacar, sino a nosotros mismos? ¿De quién reírse y a quién compadecer? Cuando el mundo entero se ha derrumbado ante nosotros, nosotros también nos derrumbamos irremediablemente” (Emil Cioran. En las cimas de la desesperación)


¡Sí Cioran! a derrumbarnos a nosotros mismos… pero cuando nos creamos en el suelo, entre escombros, nos daremos cuenta que todo eso es sólo un truco barato para hacer crecer nuestro edificio, nuestro Yo, un piso más…

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