lunes, 23 de junio de 2008

Si Dios no existe todo está permitido



Esto que cada filósofo es un accionista de la bolsa, me ha alejado de ella, en una conversación con un aprendiz de alemán él sólo valoraba, su interior lo sabía, pero lo ocultaba con magistral habilidad. ¿Estoy pagando el costo de tus diez anteriores conversaciones? Le pregunté. ¿De tus diez anteriores valoraciones?

Hay tantos valoradores que no concibo un "Valor", el problema de que no hay nada externo es para enloquecer de desesperación o de alegría. ¿Cuantas rutas diferentes ha tomado la frase "Si Dios no existe todo está permitido" de Iván Karamázov? .Al principio arrojándonos a ella con la seguridad del ingenuo, ¡si es verdad! , nada es mas cierto, que haríamos sin Dios con este pueblo a las espaldas, en el desierto, perdidos. Luego creyéndose racional se pudo pensar, Dios ¡no es necesario!, puedo comportarme , puede permitirme o no permitirme, soy un hombre enclavado en lo pulcro de su humanidad, entusiasta deberé no permitirme en tanto mi racionalidad me lo consienta en relación a "leyes prácticas", Kant dice en La metafísica de las costumbres: "La representación de un principio objetivo en cuanto que es constrictivo para una voluntad se denomina mandato (de la razón), y la fórmula del mandato se llama imperativo". ¿Cual era entonces el gran acertijo de Kant? Que al parecer ningún animal se mueve sin incentivos- incluida la recompensa del cielo–. En la práctica , el "Imperativo hipotético" es el gran ADN del Hombre, todos obran según coacción , hasta en el más mínimo detalle, la teoría disfrazada de práctica no acepta aquello, ese "bien" ejecutado por un condicionamiento no es virtuoso, es necesario llegar a un "Imperativo categórico", sin coacción , sin miedo y sin esperanza , hacer el bien solo por la "escucha " de una ley interna, pero ¿se puede sufrir sordera o también temor al comandante que la ordena? ¿Quien la ordena?, la Razón , un feroz militar que ha tomado el poder y que se ha hecho camaleónico, progresista.

Pero nada ha llegado más fuerte que la sentencia de Karamasov. La había abandonado por su obviedad pero ahora resuena como un trueno sinfónico ¡Todo esta permitido!, y si Dios extinto toma el carácter de la "responsabilidad" a la manera de Sartre "el individuo es responsable de todos sus actos porque Dios no existe". La responsabilidad para con la humanidad. ¿Que es la humanidad?, una especie de sinergia metafísica.

Lo curioso de la hipótesis de Iván Karamasov es que toma dos variables y la hace científica, si x entonces y. Lo macabro de la frase es su condicionalidad, ahí radica lo insoportable, por que si… entonces …

¿No será la sentencia de Kant una forma de matar a Dios ignorándolo?, "a pesar de dios" diría el condicionamiento existen las leyes prácticas, la ética. ¿Que Dios puede dejar prescindirse? ¿Se puede ser un hombre virtuoso, como Spinoza, siendo ateo?, por supuesto dice Kant, entonces ¿cual es la carencia cuando lo poseemos ya todo? la carencia es una teleología, una meta , un fin , ahí aparecería el Dios relegado, superado, apesumbrado, ¿No suena eso a una improvisación dialéctica de un asesino encubierto? Como un poderoso dramaturgo a Kant jamás se le paso por la mente matar a Dios sino ordenar su actuación. Relegado al final de la obra después de ser la gloriosa prima causa, Dios empuja y recibe como el tierno abuelo balancea al niñito en su columpio, no se ocupa de su "trayecto", pero el mundo preferiría a un demonio a un Dios que no actúe, en la carne y no en las almas. Spinoza no deja alternativas con esta reflexión: "Confieso que la opinión que somete todas las cosas a una cierta voluntad divina indiferente y que sostiene que todo depende de su capricho, me parece alejarse menos de la verdad que la de aquellos que sostienen que Dios actúa en todo con la mira puesta en el bien, pues estos últimos parecen establecer fuera de Dios algo que no depende de Dios, y a lo cual Dios se somete en su obrar como a un modelo, o a lo cual tiende como a un fin determinado. Y ello, sin duda, no significa sino el sometimiento de Dios al destino, que es lo más absurdo que puede afirmarse de Dios".


Para pensar la figura de Dios no se debe entender desde otro punto de vista que su "capricho", que es una forma vulgar pero acertada de decir la voluntad mas libre de las voluntades. No tiene otra circunstancia que su capricho. Sin capricho no Hay Dios.

El deísmo-"el ateísmo cortés"- es un asunto de relojeros, de técnicos sin amor, sólo mecánicos que odian "el bien supremo". Entonces Nietzsche lo diría casi proféticamente y lúcido de locura en "Mi hermana y Yo":


"No he sido yo, sino San Pablo y Lutero los grandes inmoralistas que enseñaron a los devotos cristianos cómo asesinar, mentir, robar y evitar la venganza de Jehová. Fueron San Pablo y Lutero quienes empujaron a los buenos cristianos más allá del bien y del mal, más allá de la ley moral, y predicaron la salvación mediante las tretas de la sangre del sacrificio de Cristo. Desde entonces se han redimido a sí mismos a través de la sangre del judío Jesús, y a través de millones de sus compañeros judíos. En el siglo veinte, en un paroxismo de frenesí nihilista, transformarán a toda Europa en un sangriento matadero y limpiarán sus pecados en la sangre de Israel. Esto no es simple imaginación: Heine ya ha profetizado el próximo derrumbe de la civilización cristiana, cuando los alemanes sacudan el polvo de sus viejos dioses paganos y sumerjan al Occidente en un terrible baño de sangre. Si Dios realmente viviera no permitiría que el siglo veinte sobrevenga. Por lo tanto, Dios debe estar muerto. Pero, ¿cómo murió? ¿Cómo un estoico demasiado orgulloso para ver su mundo remendado por los llamados prosélitos de Jesús? ¿Cómo un divino fariseo en protesta contra la calumnia cristiana de los fariseos, nobles judíos que creían en las buenas obras como piedra fundamental de la conducta moral? Dios, el fariseo, se mató en protesta contra puercos tales como San Pedro, San Lucas, San Juan y San Pablo, que corrompieron las enseñanzas de Moisés, contaminándolas con las turbias aguas del helenismo putrefacto y la bazofia oriental. ¡Qué censura para los cristianos fanáticos como mí hermana! Elisabeth no podía aguantar el hecho de que Lou Salomé fuera una judía, ¡pero Dios no podía soportar la amarga verdad de que ella era una cristiana que veneraba al Príncipe de la Paz, urdiendo pogroms junto a su antisemita marido de ojos feroces! Así, en un paroxismo de ira y repugnancia, Él cortó Su garganta con el filo dentado de una estrella y dejó que Su sangre vertiera sobre la tierra en un tormento divino de remordimiento.

No, esta versión es demasiado romántica, tiene sabor a Wagner y al wagnerianismo. La explicación de Stendhal era más prosaica y más compatible con la verdad. Dios, el mecánico, falleció de muerte natural, ¡la enfermedad del corazón! Dejó Su mundo al Hijo, quien, como yo, no conocía nada de mecánica, ya que era un poeta, un soñador de salvajes fantasías. El Hijo se introdujo en el taller cósmico, rascó su cabeza ante el espectáculo de la complicada e inmensa maquinaria de la existencia, y levantó la palanca para que la maquinaria funcionara a contramarcha, causando locos estragos a través del universo, que se cubrió de ruedas que volaban por los aires, y de los despojos de una maquinaria destrozada.

Así debió suceder: no es Dios sino Su Hijo el causante del caos del mundo. Dios murió de un ataque al corazón y Su Hijo nos sumió en un cósmico atolladero. Algunas veces creo que Su Hijo es Federico Nietzsche, el cual expía ahora sus torpes tonterías. Él paralizó el cosmos y ahora él mismo está en las garras de la parálisis".