jueves, 28 de octubre de 2010

La navaja de Ockham



La gente se va a morir, todos sin excepción , ¿por que no arrancan a los cerros? ¿No les dan ganas de eso cuando se piensa esa inexcusable verdad?

La gente va a ser eterna, va juguetear por los siglos de los siglos en los jardines perfectos de dios. ¿por que no arrancan a los cerros? ¿No les dan ganas de eso cuando se piensa esa inexcusable verdad?

No hay salida, ambas fotografías mentales son esquizofrénicas El dolor es real y vuelve y vuelve. Esa es la solución a los infantiles dilemas del comienzo. Estar enfrentando continuamente a esa maquina insolente que no respeta nada y que se alimenta de tu espíritu, ese espíritu creado e hinchado de ideales, que sin embargo, se desinfla constantemente.

Si pensamos en la navaja de Ockham, la teoría que mejor explicaría los fenómenos es la más sencilla.

Respeta los paradigmas para que la verdad pueda jugar un rato con un par de generaciones.
Y ahora enfrenta ese hielo nuevamente, con la dignidad de un paraíso cerrado, hermoso precisamente por que esta encadenado en sus cuatro costados y que ahora nos permite morir , silenciosos e infatigablemente anónimos.

Él dirá una frase al oído , pero se preocupará de que el auditorio no la escuche , eso solo será privilegio de la ficción. No hay que entregarle información de los finales al público, sobre todo cuando ese final ya es nuestro.


“Nuestros tormentos también pueden convertirse en nuestros elementos al paso del tiempo, estos fuegos cortantes pueden resultar tan suaves como severos son ahora, nuestro temperamento convertirse en su temperamento, el cual debe por fuerza despojarse del sentido del dolor.” (John Milton. El paraíso Perdido)
.

1 comentario:

eutelia dijo...

Autoficcion me ha traido hasta aca. Y no pienso dejar de leer.
Creo haber reflexionado en la misma frecuencia, eso si, bastante màs primitivamente que Usted
Saludos,
Eutelia
www.albinovino.com