viernes, 12 de junio de 2009

El hígado de Bolaño



“El hecho de que podemos morir, podemos enfermar, nos desconcierta; el hecho de que ahora, por un momento, vivimos y estamos a gusto, es irrelevante para ese desconcierto”


William James . “Las variedades de la experiencia religiosa”



El Terminal de Valparaíso es un témpano, estornudo tres veces me tapo la boca dos, ya me siento contaminado, el cuerpo ha girado mi atención. Suena la radio “Imagina”, la radio de las mamás, el locutor cita a Epicuro mientras una vieja en el negocio compra pan, a esta le remece tanto la frase que queda atónita y se distrae. La voz del locutor señala segura y ronca: “La muerte no es nada para nosotros. Cuando se presenta nosotros ya no somos”. ¿Por qué esta radio de hits melosos se da el tiempo de citar filósofos en los terminales de buses y dejar a viejas atónitas que quizás se compliquen un poco mas a la hora de hacer el almuerzo? La señora giró su pensamiento, yo también y la radio "Imagina" ahora segura y tranquila de hacer bien su trabajo, pone un disco de The Carpenters.

Siempre se habla de que hay un primer Heidegger o un segundo Wittgenstein o Cortázar , y sus giros (en Heidegger le llaman ampulosamente kehre) se nos presentan como vuelcos interpretativos de su pensamiento (en el caso de Wittgenstein místico y en el de Cortázar político).

En el libro que tengo en la mano mientras espero el bus : “El Gaucho Insufrible” específicamente en el capítulo “Literatura + Enfermedad = Enfermedad” Bolaño esta loco. Habla de todo, divaga, creo que su giro , su kehre, no pasa por el pensamiento, ni por su historia estrictamente literaria o política sino por que su hígado ya estaba fallando , las toxinas mal asimiladas del hígado tienen algo que decir en el cerebro, influyen en la palabrería , tanto creo en el móvil fisiológico del escritor que veo en cada uno esta kehre , en Montaigne sus ataques renales y en Rousseau sus problemas urinarios. ¿No podemos acaso ver también la locura desnuda y expuesta de Artaud en su “Para terminar con el juicio de Dios”? donde la pura fisiología de una mente destripada declama:

“Allí donde huele a excremento

Huele a ser

El hombre pudiese haberse abstenido de cagar

Mantener cerrado el bolsillo anal

Pero eligió cagar

como elegir vivir

en lugar de consentir el vivir muerto

…en la existencia hay una cosa realmente tentadora

Para el Hombre

y esa cosa es

La CACA


Sólo podemos ver acá en Artaud un giro fisiológico, patología literaria. Nuestro amigo Bolaño no es tan excéntrico pero si mas inteligente y mas urgente, el hígado se le destroza y el lo sabe y su literatura sí o sí va a ser contaminada por esas toxinas que su pobre hígado no puede asimilar. Su literatura esta en su nivel fisiológico mas alto. Y se confunde con esas toxinas, sus colegas latinoamericanos se verán fuertemente afectados por estas. Ahora Bolaño es su hígado y hace boom.

Bolaño va desde Mallarme a Baudelaire, y desde este salta al encuentro en el hospital con esa extraña doctora que quiere estudiar su caso, lo invita a su oficina y suben por un ascensor tan enorme que podría caber todo el mundo en él. Ascensor en la cual le surgen una intensas ganas de follarla, por que sabe que se va a morir- y cita un película donde Sean Peann condenado a la silla eléctrica le ofrece a Susan Sarandon actuando de monja, acostarse con él, y esta le dice que como puede pensar en follar si va a morir. No recuerda el nombre de la película (yo sí, es Dead Man Walking) Todos los que se van a morir dice Bolaño, sólo quieren follar. El hombre esta nadando en sus toxinas, pierde los dientes que deja en diferentes países “como miguitas de pan de Hansel y Gretel”, pero se reconforta pensando que es un homenaje a Gary Snyder y su descuidada dentadura. (Seguramente leyó “Los vagabundos del Dharma” y creyó los chismes de Kerouac).


Bolaño se mueve de aquí para acá, el tema es la enfermedad y el viaje ¿Cómo Mallarme recomienda viajar? Si viajar enferma y bien lo sabe el escritor (y yo lo confirmo desde un horrible terminal de buses sonando los Carpenters de fondo). Pero, ¿Hay algo más absurdo que la muerte? Sí , saber que uno se va a morir. Que absurdo es el saber, la conciencia, el hígado, los escritores y Susan Sarandon negándose casta e compasivamente al sexo del condenado.


Al final la literatura no sirve para nada. Cuando uno se muere lo único que quiere es follar. Y lo único que no quiere es haber sabido. Es fisiologizar nuestro arte, que al principio tenía una apariencia tan pura, pero se transformó al final en pura mierda, en esa caca de Artaud , que destinada a extinguirse no le queda otra que fundirse en el texto. ¿Quien es Bolaño? nada mas que algo que ya no esta. Hay tantos que no están que es sospechosamente miserable que nosotros sí estemos, es tóxico. Porque la escritura se vuelve cuerpo, se confunde con este que ya va en baja y que sólo puede o morirse o fundirse, Kafka -dice Bolaño- comprendió esa unión el día que por primera vez tosió sangre.


Hay un gesto, un giro, una kehre de condenado, de patíbulo que nos enferma, por que ya hace tiempo tosemos sangre y aún no tenemos el coraje suficiente para fundirnos con nuestro texto. Nos vamos a morir, ¿acaso no lo sabemos? Hagámonos los hueones como Epicuro, o dejémonos describir por la enfermedad.

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