miércoles, 19 de diciembre de 2007

"No tengo padres", sólo sangre, El arte de Caravaggio


Michelangelo da Caravaggio; La incredulidad de Santo Tomás- 1601-02



Traer la carne, lo marginado, invertir la sacralidad (conscientemente o no) o quizás hacer un juego de piedad con los mas desposeídos, Caravaggio siempre me simpatizo por eso, veo al mundo, al cuerpo en sus cuadros, sus modelos, marginales de los antros que el mismo frecuentaba posaban por unos pocas monedas y participaban gracias a su pincel en la historia del cielo. Jamás vi en un artista mayor capacidad, no se si ironía, resentimiento, dureza o virtud. Caravaggio el pintor difícil, intratable, jugador y maldito. Así su Virgen María era una rústica campesina, su Baco un joven hambriento (o quizás él mismo), Jesús y sus discípulos delincuentes que con él, compartían hasta reventar la noche de la marginalidad. Brutalidad, no veo mas que eso en los cuadros de Caravaggio , a pesar de su factura, su técnica , su luz y composición, su arrojo estilístico , su brutalidad lo devora todo, eso es lo que realmente me asombra. En “La muerte de la virgen” un cuadro que trajo una consabida inquietud en la época (el clero la encontró indigna) pinta la muerte virgen, pero no solo se contenta con expresar el dramatismo de la escena, sino verdaderamente muestra un cadáver, una potencial putrefacción de alguien sagrado. La virgen de tono amarillento y con el vientre hinchado, ya no de una inmaculada concepción sino de pura fisiología, se pierde, ¿Qué hay de espiritual en esto? Todo, la sinceridad y la brutalidad “del mundo”, arrojado al lienzo. ¿Adonde esta “el respeto de antaño”?, lo que menos podemos encontrar en el arte de Caravaggio es respeto, como tampoco podemos encontrar en su biografía esa palabra, muchas veces encarcelado e indultado solo por su talento, miles de peleas, insultos y escándalos.
Muchos de sus pintores contemporáneos seguían fieles a los dictámenes del concilio de Trento (jamás un concilio podrá hacer explotar la imaginación sino la guiará y la encausará, todo arte que surja de esas ordenanzas será lógicamente “conciliador”), "el arte del concilio" tenía un sentido del aburrimiento inversamente proporcional al del “respeto”, sus estilizados paisajes, derechamente decorativos, buscaban un “ideal”. En Caravaggio nada hay de “ideal”, busco incesantemente algo que se eleve, que a lo más flote, pero no encuentro nada, los pies de los soldados que crucifican a San Pedro están horriblemente sucios, si hasta se puede sentir que huelen mal. ¿Quien soportará tanto mundo sin siquiera lanzar un mirada de luz? , ¿Quién realmente puede hacerse amigo de Caravaggio? En una pelea callejera mata a un compañero de juego, para eso pinta , no solo purga el arte de tanto cielo medieval y depuramiento renacentista, se purga a si mismo.


Cuando leía la biblia lo que más me impresionaba eran sus escenas crudas, no podía idealizar ni reflexionar sobre sus significados, siempre me imaginaba lo crudo, era un lector tenebroso, jamás podía olvidar la sangre de mi imaginación, el “olor” de la biblia, el olor del sacrificio y la matanza, de la brutalidad. Primero la sangre después la idea,(cuando niño tras las peleas callejeras veía con singular asombro sagrado la sangre que quedaba en las calles) eso es lo que me hace admirador de Caravaggio y su “tenebrismo”. La historia bíblica se adapta al barrio y no viceversa.
La incredulidad de Santo Tomás, eso si, es el cuadro que mas me impresiona, lo he observado mucho tiempo, y siempre vuelvo a el para pensar, tratar de comprender, en que creía Caravaggio. Si una noche después de beber todo el vino posible con las personas mas pendencieras de su temible barrio salía blandiendo su espada, retando a cualquiera que osase mirarlo desafiante, también podía ser el artista mas destacado de su tiempo, trayendo la carne que ya habíamos olvidado, que el arte medieval solo consentía en flotar, en palidecer . La incredulidad de Santo Tomas hace patético ese requerimiento, jamás vi la búsqueda de la verdad con tanta expresión, jamás vi la búsqueda de la verdad tan “fisiológicamente”, siempre encontré canceroso al discípulo óptico, al apóstol Tomas, pero a su vez siempre sentí atracción por su figura, empírica y simple, (paradójicamente según ciertas fuentes fue el evangelizador de la India). Pura verdad acusada de herejía. Un mal ejemplo de “conocimiento” divino. Un camino demasiado humano, es el ver. Una iconoclasia social y permanente, ¿como vivir sin “ver”?, sin la visión ningún Dios “hubiese sido posible”. ¿La creación no es acaso un acto puramente oftálmico?, ¿una autoconciencia de Dios en el hombre?, no hay otro sin experiencia y viceversa. No hay mundo sin ese dedo hurgando la herida.

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