martes, 3 de enero de 2012

Sobre el amor





‎"Muy rápido abandona, no la busca más, ni en la ciudad, ni en la noche, ni en el día.Con todo, ha podido vivir así este amor de la única manera posible para usted, perdiéndolo antes de que haya llegado..." (Marguerite Duras - El mal de la muerte)




La fuerza del olvido, si alguien concibe un paraíso debe ser a fuerza de puro olvido…antes que de amor, de paz, de belleza, un paraíso debe constituirse desde esa fuerza … nosotros estamos condenados a recordar… donde surge un recuerdo , `por muy maravilloso que sea, surge un infierno… la memoria es ese órgano invisible lleno de bilis que invade al cuerpo sano que solo puede existir en lo actual y lo enferma , lo lanza a lugares espantosos …ningún cuerpo se repone jamás de ese horrible viaje…




Y dice Shakespeare en La Tempestad “el infierno está vacío, todos los demonios están aquí…” lo dice en boca de una marino...no sabe acaso que aquí está el vacío mayor…que los demonios pierden su tiempo…




En el estado de ausencia es donde únicamente puede surgir el amor…los que están dentro del amor están por fuera…el que padece no ve y es necesario no ver, los amantes no se enteran del amor…pero de vez en cuando, como la esposa de Lot, no importa petrificarse en sal .. Antes de morir, en los minutos más dolorosos, necesitamos aunque sea una vez, ver la catástrofe…siempre hay gente loca que quiere “ver”…que no le importa salvarse..




La imposibilidad de nuestro amor lo hace ridículo, fuera de lo social, y tú, no ausente de la fuerza de las gentes, también lo piensas así…ya no te leo ni tú a mí y nos despedimos todos los días diciéndonos hola…



Y nos encontramos por casualidad, ajenos, ya pasado el tiempo y lo que mi mirada veía en ti no está, hay un espacio vacío con el cual converso, el café y las galletas son exquisitas, nada ha cambiado , el murmullo de la gente , la horrible decoración del centro comercial …Lo físico , mi dios actual, no cumple ningún rol. De hecho te encuentro más hermosa que nunca…pero no estás, no está ella , ni está él, porque el que mira a mudado sus ojos , y el corazón ya no quiere actuar ni siquiera de metáfora…Mientras conversamos el corazón sigue inocente, desconoce…como esos perros viejos que atacan a su amo , al que les dio de comer de por vida y pierden su condición de “amigo” y se arrojan nuevamente a la naturaleza.… Ahí en el frío de dos desconocidos, solo me asalta una duda, ¿donde se fue lo que hemos perdido?..Mi mirada, la tuya…, la sonrisa lejana que surgía cuando encontraba al “otro” a metros de distancia, entre las gentes que no existían, que eran sombra de nuestra gran mirada, los eternos ojos que no descansaban nunca… El lugar donde llega lo que se pierde…no saber de él ni siquiera para visitarlo como cementerio…eso es lo que destroza…




El hombre necesita saber, pero el amor no se sabe, entonces se contraría una condición, en el amor el hombre camina en el desierto vendado, ardiendo…eso genera un pequeño malestar…no saber… pero el amor muestra, acalla y triunfa…el desierto, las vendas, el fuego…en esa tortura hermosa el hombre vive…no hace nada más que vivir para eso… No sabes ni sabrás nunca y cuando estés nuevamente fuera del amor, confortablemente libre : pedirás desesperado otras vendas , secaras los jardines , ¡prenderas fuego a tu propio cuerpo!




Abandonar a un hombre no es gran cosa , en el sentido de que ha ocurrido millones de veces , lo que a una mujer le entristece no es dejar, acto común y necesario , sino dejar en el hombre que amó la cautela eterna , convertirlo en un vigilante …en un guardia de los sentidos …lisiarlo de amor… al dejarlo siente que lo libera que le quiere y eso pensándolo bien es un acto de verdadero amor …pero al dejarlo en la cautela, siente que lo deja en la noche perpetua y eso le duele…se ensancha la cacería celestial, él va a tener que aprender a vivir con un dios menos, se reduce el panteón …esto le hace preferir vivir sin dioses a vivir sólo con uno…




Ese instante mágico cuando su pasado y su futuro convivieron por unos minutos…su antiguo amor inocente del todo a pocos metros de su futuro amor esperando en la guarida. No hay nada de malo en ello mirándolo a la distancia …lo doloroso es que ella aun sentía que le debía protección a su antiguo amor , aunque ya no lo amase…no quiere destruirle pero también siente que tiene derecho a amar el futuro…ambos amantes están en un laberinto separados solamente por una pared, se ignoran , ella llora, se acongoja…Jamás olvidara ese laberinto , como Ariadna lucha terriblemente contra el minotauro de su pasado, que le devora y la prosperidad de Teseo su nuevo amante, que yace oculto a pocos metros y que le ofrece el futuro…en este laberinto nadie libera a nadie …Ariadna solo debe luchar para que ni el minotauro ni el héroe se vean las caras …pero eso es imposible …el toro decadente siempre presiente a su matador …no hay piezas ni paredes que le impidan olerle…cuando el laberinto se abre Ariadna ya no siente que tiene que velar por su bestia…deja que su nuevo héroe entierre la llaga…




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1 comentario:

Jesús Díaz Palma dijo...

Impresionante la reflexión sobre el olvido...