martes, 22 de diciembre de 2009

Del "Diario Intimo". Henry Frédéric Amiel



Viernes 9 de Febrero (1849)

Día triste; triste de vergüenza por la mañana y de melancolía por la tarde . Corro el riesgo de no estar alegre mañana en el baile, pues además de mi preocupaciones de pensamiento, estoy descontento de mí en el aspecto moral, y reblandeciendo por todas las novelas que leo esta temporada.

He rezado con fervor para obtener el arrepentimiento y la humildad.

“El yo me aburre” decía Dumont. También a mí. No tengo gusto ni aliciente para vivir, obrar , amar por mi cuenta. No siento ambiciones de gloria, ni de carrera, ni de riqueza, ni de felicidad. No tengo gana alguna de casarme, ni de adquirir una posición, o unos hábitos. La necesidad de definirme, de conservar un puesto, de fijarme, me aterra. Soy indolente y orgulloso, indeciso y desafiante, tímido e inconstante. Por todas partes veo gentes que ganan, se sitúan, se casan, compran, mejoran, etc.; todo esto me resulta completamente extraño; los miro con curiosidad, pero no creo que eso tenga que ver conmigo. Y precisamente por comparación con las actitudes de mis contemporáneos, me doy cuenta de mi extraño carácter. Y sin embargo soy orgulloso, y necesito afecto; y no sé ocuparme seriamente de mí bajo ningún aspecto. No siento mi propia edad , ni necesidad alguna apremiante, ni un deber positivo. Haría falta que alguien me inspirase ambición , para ennoblecer mis esfuerzos . Me afecta , sí, el dedicarme a cualquier cosa de gran interés, pero no creo ser necesario , y no veo que mi celo o mi inercia puedan tener la menor importancia. Para adquirir energía necesito confianza, y un austero control que me revele mi fuerza y mi responsabilidad….


…Puedes influir en la juventud, puedes escribir pensar, perfeccionarte. Dios no te impone más obstáculo que tu voluntad. Tu enemigo eres tú mismo. Tu vanidad, tu indolencia , tu desgana , tus tentadoras inclinaciones que te anonadan. No hay felicidad sin paz interior, y esta paz no llega mientras no se renuncia a uno mismo para entregarse a un noble deber, a un gran amor, a la misión divina.
¡Volved, jornadas de entusiasmo y de serenidad, cuando sumido en la vida universal, en la vida eterna, me olvidaba de mi mismo, pero no de mi deber, y no pensaba en mí, pero glorificaba la existencia, Dios y el universo! ¡Cuanta beatitud, en aquel reposo en la eternidad de mi tiempo ; como sentía palpitar dentro de mí toda la historia! ¡Volved horas de éxtasis, de contemplación, de santa avidez! ….


…Todo es instructivo, significativo , edificante, moralizante, para quien sabe mantener abiertos los ojos del cuerpo y los del espíritu. La gran desgracia del tiempo presente es la superficialidad; la atención mantenida es una cualidad que va desapareciendo ; la facultad filosófica, creadora , de invención, consiste en seguir una observación, un pensamiento e ir hasta el fin en sus consecuencias ¿Por qué? ¿Por qué? Esta es la pregunta eterna.
Invención es alcanzar el centro de un objeto, aislar lo esencial de lo accesorio, simplificar, y luego seguir, proseguir el pensamiento, deducir todas sus consecuencias . El genio consiste en hacerlo todo rápidamente.

1 comentario:

BlueBerryii dijo...

El ultimo parrafo describe exactamente lo que pasa por mi mente todos los días