lunes, 17 de agosto de 2009

Diario

Se llegó al rescate del cuerpo demasiado temprano, tan temprano que se le volvió a olvidar.
El cuerpo hoy vuelve al conflicto. ¿Habrá capacidad para realizar una orden de monjes de la nada?
Todo e individuo no hay más análisis. Nietzsche: “Me parece importante desembarazarse del todo, de la Unidad,... es necesario desmigajar el Universo, perder el respeto del todo”.

“Los dioses no estaban ya, y Cristo no estaba todavía, y de Cicerón a Marco Aurelio hubo un momento único en que el hombre estuvo solo”, la idea de Flaubert que inspiró las memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Un espacio vacío entre Cicerón y Marco Aurelio. En el primero una Roma con los dioses alejándose y en el segundo aún carente de Cristo. En ese periodo Roma vivió en un vacío divino. La humanidad vive de esos ahogos, pequeñas soledades del cielo. La dramatizan, le entregan ese celo positivo donde lo orgánico necesita el protagonismo.
Pero ahora ni siquiera hay conciencia de soledad. No es la soledad el valor mas alto sino la capacidad artística de saber y ocuparse de ella.

"Pero a veces los buenos llegan también a un buen fin". Así es, y nosotros nos apoderamos de estos casos y los imputamos sin razón alguna a los dioses inmortales. Diágoras, el llamado "el Ateo", fue una vez a Samotracia y un cierto amigo le dijo: "Tú, que piensas que los dioses descuidan los asuntos de los hombres, ¿no ves todas las pinturas votivas que demuestran cuántas personas han escapado a la violencia de la tormenta y han llegado salvas a puerto a fuerza de hacer votos a los dioses?" "Así es —replicó Diágoras— sencillamente porque no hay en ninguna parte pinturas de todos los que han naufragado y han sido tragados por el mar." En otro viaje se encontró con una tormenta que sembró el pánico entre toda la multitud que llenaba la nave, y en su terror todos le dijeron que ellos mismos se la habían atraído sobre sí al recibirle a él a bordo de su nave; él les señaló un gran número de otras naves que estaban aguantando el mismo temporal en la misma trayectoria, y les preguntó si creían que esas otras naves llevaban también a bordo un Diágoras. El hecho realmente es que, en orden a tu buena o mala suerte, no importa nada cuál sea tu carácter o cuál haya sido tu vida pasada. (Cicerón, Sobre la Naturaleza de los Dioses)


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Philipp Mainländer creyó que de los fragmentos que brotaron de la muerte de Dios (por lo demás un anuncio pre nietzschenao) es de donde surgió el universo. Justo en el momento en que es editado se mata. Su filosofía llevada a la perfección total en la praxis. El universo tiende al no ser. Un fragmento es la huella de la muerte del todo. El pensamiento desea retornar nostálgicamente al dios vivo. Al todo. Para Mainländer es mas sencillo, la autodestrucción es el destino por excelencia.

El peligro de la poíesis, lo advirtió Kafka que hizo prometerle a su amigo Max Brod que le que quemaría todos sus escritos cuando muriera. También lo vio Buda cuando dijo “un hijo, una cadena (Rahula) más”. El fragmento. La pérdida de unidad nos crea para la muerte. Un mosaico que dialoga pero que perece. Una unidad que muere para crear vida. Una obra que se escapa de las llamas para erguir a un Dios.


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