martes, 15 de enero de 2008

joni sternbach. - Fotógrafo




Esta fotografía me ronda en la cabeza por días, la encuentro perfecta en mi universo sensorial, es decir, me gustaría haberla hecho yo. El autor montado seguramente en un cerro próximo ya que el ángulo de toma así lo indica, meditó disparando , compuso el fenómeno- intuyo con una Hasselblad- en un formato semi cuadrado que siempre es una invitación a arriesgarse en la composición (el cuadrado o mata una foto o le pone alas, la historia del arte a esclavizado la percepción, por eso el riesgo del cuadrado, tal como el arquitecto renacentista tomó el riesgo de la planificación de la iglesia de planta central) En principio parece que el mar le importa poco ¿le importa poco en realidad? intuyo que es su vida , primero orienta la composición extrema, la línea , los tercios , los grises variando lentamente , pero: ¿ y esos surfistas que casi se escapan? (que en realidad me niego a apreciarlos como surfistas y trato de pensar en pequeños lobos marinos del mas extremo pasado humano), me hacen trizas , sobre todo el que se aleja como un guaripola marino, pero volvamos a la composición a la “idea”, no caigamos presos de la simple descripción figurativa, solo hay aquí un ritmo , quizás de invierno , el mar casi ignorado , pequeños ángeles marítimos hacen de acentos, es una partitura helada en cualquier costa del arte. El sol quiere ordenar, con su diagonal de rayos especula, pero el reflejo mágico y angelical sobre la superficie marina solo es sugerido, es tentador dejarse llevar por esos reflejos teológicos del sol crepuscular en el mar, sobre todo en blanco y negro donde se prescinde de la temperatura. Las olas, el alimento espiritual de estos ángeles solo acarician, vamos y volvemos, me quedo solo con el arte y la idea, la sensación o la impresión- en deseos de Monet -surge en todo momento. El cielo cae pesado, la perspectiva agoniza, todo quiere ser fondo. Los ángeles en sus tablas no se inmutan, son videntes, en trance, son pequeñas opiniones del atardecer. Pero: ¿donde está la inmensidad?, en realidad quiero saber: ¿para donde está la inmensidad? Como si el mar en su lado eterno viniera meditando inmóvil y se topara de improviso con la costa y despertara rugiente y rompiera en olas que estos pequeños santos montan con los dientes apretados.
No surfeen, recen, atardezcan sus cuerpos, háganme feliz por toda la vida, ya están fotografiados, ya los tenemos.

www.jonisternbach.com

1 comentario:

joni dijo...

Hola,
thank you for your poetic interpretation of my photograph.
~ Joni