martes, 15 de noviembre de 2011

Diario


Édouard Manet "La calle Mosnier con banderas" (1878)




Por toda calle nacionalista, transita un obrero herido, inconsciente de la histeria…



Pensar no es como encender una luz en una habitación vacía, no es un acto mecánico que trae apáticamente una imagen a la conciencia, la arrienda o la somete. Pensar es arrojo, ya que en ese mismo ejercicio se pone en peligro todo el andamiaje con el cual el hombre pinta su vida. Normalmente ese andamiaje tiende a encarnarse, a ser parte del edificio. Lo que surge con una intención de remodelación termina asociándose peligrosamente a lo que quiere remodelar. El pensar irrumpe en ese juego natural…Hay que tener coraje para destruir constantemente cualquier andamio, para poner en peligro la visibilidad misma del edificio humano que siempre desea mantenerse intacto ...





“He vivido muchas vidas a través de los siglos. El hombre, como individuo, no ha hecho ningún progreso moral en los últimos diez mil años. Estoy convencido de ello. La diferencia entre un potro salvaje y un caballo manso es simplemente una diferencia de adiestramiento. El adiestramiento es la única diferencia moral entre el hombre de hoy y el de hace diez mil años…” (Jack London. El Vagabundo de las estrellas)


"Llamar a la domesticación de un animal su “mejoramiento” es algo que a nuestros oídos les suena casi a broma . Quien sabe lo que ocurre en los circos de animales, desconfía que en ellos sean “mejoradas” las bestias. Se las debilita, se reduce su peligrosidad, se las convierte por el efecto depresivo del miedo, por dolor, herida y hambre, en bestias enfermas... lo mismo ocurre con el hombre domesticado, que el sacerdote ha “mejorado”...." (Friedrich Nietzsche. El crepúsculo de los ídolos)




Siempre coinciden las historias biográficas de muchos pensadores, grandes familias adineradas que brindaban al niño colecciones enteras de libros clásicos que ya a los 13 años eran leídas por el genio. Contradiciendo esto admiro y me identifico con Jack London , nada a su alrededor era literario, un impulso misterioso lo hace acercarse a la literatura , pura intuición, sobrevivencia, aventura, hambre de belleza, ese minuto mágico donde el adolescente decide una tarde ir a la biblioteca pública, sin ninguna coacción ni premio, sin ningún motivo ni obligación más que inflamar su espíritu que siente que se esta tensando .. Esa natalidad inédita, ese milagro inútil, es lo que hace a London más que un escritor…un pensador de primera línea, abatido siempre, eso sí, por el destino torcido del que siempre piensa caminando, expuesto al enamoramiento de lo salvaje y al frío asesino del que abusa de la geografía, pero al final bendecido por el arrojo de reconocer con perfecta lucidez lo esencial, la infinita potencia de la vida…




Todos tenemos ese minuto de ingenuidad donde en la honestidad total de la última hora de la noche, previo a caer rendidos por el sueño que viene y va para sanar algo de la locura del día, nos preguntamos en total desamparo si somos tontos o inteligentes, buenos o malos y la duda que será eterna y nunca respondida roerá la vida por completo , porque nunca dejara de haber noches que nos atrapen para caer en la sinceridad absoluta…Esa pregunta ingenua también se la hacía Stendhal en sus noches y con eso me basta para creer que se la hace todo el mundo…No hay que avergonzarse de ese momento, es el signo inequívoco de que se vive en la completa desolación, pero que esto no es malo ni triste, sino absolutamente necesario y esperanzador y que esa necesidad de confirmar un carácter único y creador es lo que nos permite desafiar al otro día…Ingenuos y sinceros, sólo así nos podemos amar ya que únicamente en esa hora somos verdaderos…y aunque esa pregunta se extienda todas las noches de la vida , seguiremos preguntándola no por la ilusión de una respuesta definitiva sino porque nos confirma esa aflicción humana que no se consuela con ningún éxito, ni premio, ni halago externo….esa necesidad de incertidumbre es el digno luto de Dios…




Hemos logrado lo impensable , ser los humanos más extravagantes de la historia...¿y que hemos conseguido con eso? Desgastar cualquier intento de nuevas extravagancias...nunca un futuro fue tan plano...




Que la que fue nuestra pueda vivir tranquilamente sin sentir ni el menor deseo de santificar ese “nuestro”, que ya no es y que no será más… que tiene un nuevo “nuestro” y que aprenderá, si es necesario, a tener todos los “nuestros” posibles sin ninguna culpa ni nostalgia… esa actitud fantástica de asumir con valentía que el hombre es solamente leña para mantener encendido el fuego de las pasiones...




‎"Hubiera preferido mil veces ser una de esas personas, como Richard, que hacían las cosas por las cosas mismas..." (Virginia Woolf. "La Señora Dalloway")



"Discúlpenme, pero voy a seguir hablando de mí, que soy mi desconocido, y al escribir me sorprendo un poco porque he descubierto que tengo un destino. Quién no se ha preguntado: ¿soy un monstruo o esto es ser una persona?..." (Clarice Lispector. "La hora de la estrella".)




Todo azar es melancólico…



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