jueves, 11 de abril de 2013

Diario





"Creo que, en cierta manera, veo la vida como la ven las mujeres, es decir, todas las actividades humanas me parecen ridículas, irrisorias, la ambición me parece una cosa estúpida, sin sentido y sin interés. Por tanto, en estos aspectos tengo una mirada un poco de mujer. Pero a las mujeres yo las conozco como hombre, y lo que pasa conmigo es que, sin ponerme a defender a la mujer, mis películas están casi siempre en contra de los hombres, y a los hombres no les gustan. 'Jules et Jim' en América del Sur es casi una revolución. Cuando se proyecta, quieren destrozar el cine porque la detestan. Los hombres detestan también 'La piel suave' y 'La sirena del Mississipi' porque dicen que la mujer es mucho más fuerte que el hombre y creen un error mostrar a Belmondo tan débil. Son hombres que tienen miedo, que son cobardes, que son más débiles que las mujeres. Yo veo así a los hombres, y los hombres lo detestan. Quieren ver a alguien que se les parezca, pero que sea mejor que ellos. ...La mujer domina siempre la situación; domina antes, durante y después. Y también cuando una mujer cambia de amor, su reacción es muy bonita, porque la mujer que ha dejado de amar detesta su vida anterior, y aunque él se tire por la ventana es igual; ya no tiene corazón, no siente nada. Si el otro la quiere, ella hace sus maletas y se va con él. Una mujer sabe partir. El hombre no. Tiene todavía un pie dentro, otro fuera, está preocupado, se pasea... ¿Por qué? Porque es social..." (François Truffaut. 'Film Ideal')




 El cerebro humano pareciera que está programado para el progreso (de ahí la existencia del entusiasmo, pareciera un fenómeno fisiológico tal como el pestañeo). Si lo llevamos al mundo del dominio técnico y al usufructo del ente claro que los hombres del progreso sienten tener razón, ¿de cuantos juguetes útiles nos han llenado? ¿ Cuánto dolor “físico” nos han ahorrado? , pero en torno a lo esencial creo que no se avanza, solo se “escucha” en distintas modalidades, o no se escucha, (al ser, al logos, a la inmensidad, a lo que no se puede llegar), Entonces nos damos cuenta que somos tan poco con respecto a los primeros pensadores, esos de la intemperie intelectual, cuando no había hombros donde apoyarse. En el colegio se enseñaba historia con flechas hacia un lugar, hacia adelante (a mi me angustiaba cuando niño que en una asignatura donde se daba por sentado todo, con una seguridad profética de académico, que esa flecha no tuviera un final , y principalmente que no tuviese un retorno , esto es algo esotérico, inconcebible (los profesores son esotéricos ), debería enseñarse historia en una escalera caracol y llegar al último piso para mostrar el sin sentido de la vida (y precisamente ahí en ese lugar intentar no aflojar). Sólo vale el movimiento…lo primero que debería tratar de comunicarse, es el peso de la existencia (como en las antiguas fiestas egipcias que en medio del jolgorio los sacerdotes hacían pasar camillas con esqueletos, para que los bailarines no olvidaran la muerte), esto es lo fundamental…quizás lo único… ¿pero cómo hacerlo si eso no se deja esquematizar, planificar, sistematizar? ...Uno puede hacer pasar esas camillas con esqueletos constantemente en la fiesta de su mente… 






 "Para triunfar, se necesita ambición, y la ambición me parece absurda..." (Vincent Van Gogh Carta a Théo)



 La edad en que se cree cambiar todo, la edad en que se cree que no se puede cambiar nada…para finalmente la edad en donde uno se pregunta inseguro ¿qué es el cambio? ¿Hacia dónde va todo?, ¿cuál es la finalidad?, ¿hay finalidad? ¿Cuál? …¿los estómagos? ¡que poco!, pero no hay más que eso… el ser agente de cambio es la droga misma, la educación como factor de asenso social solo da una libertad necesaria pero no suficiente (ese no es el fin de la educación) , una vez que las necesidades vitales son satisfechas se da el gran salto hacia la libertad suficiente, es decir despreocuparse de la economía para radicarse en la palabra, en la libertad, en el pensar (lamentablemente han confundido gracias a la ciencia histórica, la economía con la política, son indisolubles como la garganta de la palabra dicen, la materia , la materia que para teclear esto hay que movilizar millones de átomos, ¡¡bah!! )…pero ese salto lo dan tan pocos…el pensar es lo único que nos hace libres , la preocupación de la economía es sobre las condiciones necesarias para que actúe ese pensar, nada más y nada menos, el argumento que sin glucosa no hay cerebro es sumamente vulgar y estrecho aunque cierto… 





 "Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás.... [Escribir] es siempre la puerta abierta hacia el abandono...Uno está solo incluso en su propia soledad. Siempre inconcebible. Siempre peligrosa. Sí. Un precio que hay que pagar por haber osado salir y gritar..." (Marguerite Duras. "Escribir") 






 No soporta que las grandes palabras, las grandes historias de los escritores se queden ahí en silencio, en un vacío ...no lo soporta...(pondría sus frases en los anuncios de neón , en los comerciales de televisión, en los tatuajes de las espaldas de las adolescentes, en los collares de los perros...)





 "Siempre me vas a querer. Yo represento para ti todos los pecados que nunca has tenido el coraje de cometer..." (Oscar Wilde."El retrato de Dorian Gray") 





 ¿Por qué la creación tiene que melancolizar todo? ¿No puede uno crear en una fiesta? la felicidad no habla... No busquen hoy a esos escritores de guerra como Homero, que ni siquiera creía en la escritura si no que cantaba a viva voz la épica de la fuerza y las conquistas del pueblo que “descubrió la vida”, o el escritor agrícola como Hesiodo que cantaba al humilde estómago de Grecia, ni inventores de Patria como Virgilio o Tito Livio en la ciudad que se adueñaba del mundo, ni en ingenuos adoradores del “animal hombre” como Petrarca que nunca comprendieron al suicida, ni en locos de absenta como Byron o Verlaine enfrentándose a la perturbadora maquinaria industrial. Busquen a los “escritores oficinistas”, claustrofóbicos, en su eterno círculo de repetición, son ellos los que están terminando de armar la maquinaria, el bicho que Kafka diseñó…sin alma, sin dios, explotando en sus sillas nucleares, dueños solamente de sus tendones, despellejándose el espíritu en sus ratoneras. Están creando una especie de nueva religión que nadie sigue ni seguirá ("I would prefer not to” rezan por la noches) Es el triste y definitivo capítulo final de la humanidad , donde todo se acabará no con una gran y ridícula hecatombe cristiana, si no con un simple e intrascendente bostezo…


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3 comentarios:

Jesús Díaz Palma dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jesús Díaz Palma dijo...

La condición de héroe le viene grande al ser humano: el hombre ansía ejercer el poder a través de una mente inocente y un cuerpo inexperto; la mujer, anhelando protección, se entrega incondicionalmente al poder que emana un cuerpo fornido y una mente curtida. ¿Cuál es la diferencia? Ambos andamos supeditados por la más soez, mezquina y putrefacta de las ambiciones.

Coctelmarx dijo...

Tremendo