sábado, 30 de enero de 2010

¿Puede un terremoto ser bueno? , teodicea de la catástrofe.




Los terremotos son una catástrofe, pero no nos paraliza, de este no se hace una reflexión filosófica…pero ¿Quién necesita una reflexión filosófica para un fenómeno natural a estas alturas de la historia?….El terremoto sólo nos mueve a la gestión, a la denuncia arquitectónica, a la crítica del capitalismo aberrante que desmantela a los países del tercer mundo. Pues bien, para los actos humanos y voluntades sí se necesita una reflexión, es mas el holocausto judío, por ejemplo, ha derramado miles y miles de páginas de estupor filosófico, ético y literario. La voluntad todavía asombra, por que se ve separada de la naturaleza. Pero un terremoto no. No fue siempre así, el terremoto de Lisboa en 1755 impresionó tanto a los ilustrados que los hizo reflexionar filosóficamente. El optimismo Europeo comenzaba a decaer.

La llamada teodicea es algo que todos hemos buscado alguna vez en la desesperación juvenil; una explicación racional de la actuación y presencia del mal en la tierra (a pesar) de la existencia de Dios. Esto fue lo primero que indignó a Voltaire que en parte dedica su escrito Cándido a este hecho y especialmente un poema titulado: "Poema sobre el desastre de Lisboa o examen de este axioma: todo está bien”. El “todo esta bien” es una ironía a cierta filosofía imperante en esa época que encontraba a este mundo el mejor de los mundos posibles ( La clásica Tesis de Leibniz) .Portugal era un país confesional ¿Por qué sucede una catástrofe que habla de 100000 muertos, por lo demás profundamente inocentes?. ¿Que pasa con el mejor de los mundos posibles? Voltaire en su poema nos dice:


[…] “La naturaleza queda muda, en vano se le interroga;
necesitamos de un Dios que hable al género humano.
A él le pertenece explicar su obra,
consolar al débil, iluminar al sabio.
El hombre, a la duda, al error, entregado si él,
en vano busca cañas en donde apoyarse.
No me dice Leibnitz por qué nudos invisibles,
en el mejor ordenado de los posibles universos,
un desorden eterno, un caos de desgracias,
a nuestros vanos gozos mezcla reales dolores.
Tampoco dice por qué inocente y culpable.
Padecen por igual ese mal inevitable
tampoco concibo cómo todo quedaría bien:
como doctor soy ¡Ay de mí! Y nada sé.
¿Qué puede pues el espíritu en toda su amplitud?
Nada: el libro de la suerte a nuestros ojos se cierra.
El hombre, extraño para sí mismo, del hombre está ignorado
¿Qué soy, en dónde estoy, a dónde voy y de dónde vengo?
Atormentados átomos encima de ese montón de lodo,
engullidos por la muerte y juguetes de la suerte,
pero átomos pensantes, átomos cuyos ojos
por el pensamiento guiados, del cielo han tomado la medida;
en el seno del infinito, nuestro ser levantamos,
incapaces, siquiera un momento, de vernos y conocernos.
Este mundo, ese teatro de orgullo y de error,
lleno está de infortunados que hablan de felicidad.
Todo se queja, todo gime buscando el bienestar:
nadie quisiera morir, nadie quisiera renacer.
A veces, en nuestros días dedicados a los sufrimientos,
con la mano del placer enjugamos nuestros lloros;
mas el placer toma su vuelo, y tal sombra, pasa;
nuestras penas, nuestros pesares, y pérdidas, sin número quedan.
Para nosotros el pasado sólo es un triste recuerdo;
El presente es horrendo, si no hay porvenir,
si la noche de la tumba el ser que piensa, destruye
un día todo estará bien, he allí nuestra esperanza
hoy todo está bien, he allí la quimera
los sabios me engañaban, y sólo Dios tiene razón”.




Voltaire interpela a los filósofos –científicos de esa era, somos seres pensantes, sintientes, la necesidad universal no nos compete mientras suframos. Pero observemos la reacción filosófica de Kant (que escribe un ensayo que habla de este impacto y que precisamente se llama “Historia y descripción natural de los fenómenos más notables del terremoto que ha sacudido a finales de 1755 gran parte de la tierra y Otras consideraciones sobre los terremotos registrados desde hace algún tiempo") esta reflexión es profundamente distinta a la del sombrío panorama de Voltaire y probablemente muy cercana a la explicación que daríamos hoy a cualquier fenómeno sísmico:


"¿Verdaderamente no sería mejor juzgar así: era necesario que de vez en cuando se produjeran terremotos sobre la tierra, pero no era necesario que nosotros construyéramos altivas casas sobre ella?... El hombre tiene que aprender a conformarse en la naturaleza, pero quiere que ella tenga que conformarse con él."


A pesar de que la explicación es moderna su espíritu es distinto. La naturaleza es amoral y el fin del hombre supera el simple deseo de los sentidos. La ciencia quita el respeto exasperado que Voltaire siente por el hombre y lo deja a merced de fuerzas que lo superan. Estas fuerzas en el ilustrado no son un caos, son un ordenamiento de un hacedor que nos deja sólos a merced de ellas, pero también con la potente oportunidad de “conocerlas”. El animal sufre pero no se lamenta (precisamente dentro de los fenómenos naturales el terremoto es uno de los que menos daño hace al reino animal).

El terremoto de Lisboa dio rienda suelta a la literatura polémica de la Teodicea por que realmente el hombre antiguo nunca pudo desentenderse de su antropocentrismo. Se habla que el Renacimiento descubre este antropocentrismo. Es conveniente precisar, mientras la idea de plan divino y providencia existía, es decir, se insertaba en un sistema teocentrista, este estaba planificado para un ser , el humano, en este sentido el mundo cristiano medieval era profundamente antropocentrista ya que se sentía heredero y actor de ese plan (aunque no de su control, el ser humano no era conductor pero era actor, esto no lo exime que se sienta centro de preocupación externa).

Cuando la ciencia y la filosofía moderna irrumpen nos dejan a solas con naturaleza. El antropocentrismo muere y la única herramienta que podemos oponerle es el conocimiento, pero sabemos que con este no basta. El poema de Voltaire no es solamente una protesta a una cosmogonía de la retribución divina, sino una agonía de la soledad de la conciencia, del porvenir de la objetividad que nos ignora. Al rechazar a Dios, Voltaire también inconcientemente pide uno. Un terremoto no puede ser cruel. Voltaire no es que desconozca el plan deísta tan importante para los ilustrados sino que no deja de lamentarse por el individuo, por la inocencia que muere conciente. Conciencia y mecánica se contraponen. Los sentidos, fortificaciones de nuestra vida, no pueden inmiscuirse en este diseño, padecer una catástrofe es sólo un accidente del universo. Voltaire se sulfura, Kant se relaja. Leibniz sonríe , no han movido suficientemente su teoría (a pesar de cambiar el foco de la dependencia del mundo, en vez del deseo de dios pensemos en leyes, el orden de los fenómenos para Kant no son a priori como Leibniz dice, sino a posteriori, en suma el mal no existe y la posibilidad de una teodicea es un problema mal enfocado).

Cuando abandonados nos sentimos del cobijo celestial, (cuando en realidad la modernidad nos muestra que nunca estuvimos cobijados) al Hombre no le quedo otro camino que conocer. La historia al contrario de lo que se cree olvido al hombre, lo ubicó en una taxonomía más. La paradoja que se instala acá es que nace así la suprema independencia de voluntad moral. Ahora las catástrofes que nos dejan impactados se refieren a las de la voluntad humana. Se revierten los papeles, mientras Cartago era exterminado hasta sus cimientos por los romanos, o los Aztecas mexicanos sacaban corazones a pueblos enteros, estos fenómenos nunca fueron sujeto de escándalo o daño “filosófico”, es más mientras mas atacaba la naturaleza más sacrificios se hacían. La moral aún no era terremoto. En cambio para el ilustrado Voltaire, atrapado en la poesía de los sentidos, el terremoto aún era un asunto de indignación moral.

Lisboa sacudió el pensamiento ilustrado, Auschwitz el pensamiento existencialista posmoderno. Hay una catástrofe: el corazón se divide. ¿Lloramos, pedimos o conocemos?




jueves, 28 de enero de 2010

Diario




*Si Freud hace un análisis clínico de uno de mis sueños tal como sucedió, entonces el sueño, lo onírico se estructura, no es mío, es objeto de ciencia. Me refiero a lo que el siquiatra llamó sueño de examen. Lo importante de esto es que me entero de la existencia de este sueño de examen posterior a haberlo padecido (sueño que consistiría mas o menos en volver a un curso de primaria o a un examen universitario sabiendo que uno ya es profesional e incluso molestarse por dicho retroceso académico, en el sueño ni siquiera mi edad madura convencía a la profesora de primaria que yo ya había egresado de los estudios). Saber que Freud teorizó sobre eso me horroriza. Me horroriza ser estructura. Y que el sueño sea una especie de piel sintomática y no un mensaje de los dioses Han alcanzado frutos de ese bosque oscuro y me desagrada. Eso me pone en la vereda de los neuróticos “empantallando” castigos infantiles. Cuando ya no hay padres igual hay castigos. Uno de los castigos más duros fue mi primera cita con el mar.




*Leyendo "El Mar" de Michelet. Que bueno que como buen historiador se preocupó del estilo y olvidó la verdad. Describe fielmente lo que me pasó cuando visité de niño por primera vez el mar , al contrario de Rimbaud y de Antoine Doinel, el niño de la película los 400 Golpes de Truffaut , que dominaron el momento y hasta lo disfrutaron yo lloré una tarde entera y no recobré la cordura hasta que se me alejara de ese monstruo intruso.

Michelet escribe:

"En julio de 1831 me entretuve en observar ese duelo en el puerto del Havre. Un niño que llevaba á mi lado, al verse frente á frente con el mar sintió enardecerse su ánimo juvenil é indignóse de aquel desafío. El mar devolvió estocada por estocada. Lucha desigual que movía á risa, entre la mano delicada de la frágil criatura y la espantosa fuerza que tampoco se curaba de la debilidad del contrario. Mas, la risa desaparecía de los labios al pensar en lo efímera de la existencia del ser amado, y en su impotencia á presencia de la infatigable eternidad que nos arrebata. Tal fue una de mis primeras miradas hacia el mar. Tales mis ensueños empañados por el exacto augurio que me inspiraba ese combate entre el mar que veo cuando quiero, y el niño que para siempre ha desaparecido de mi vista".


martes, 26 de enero de 2010

diario


La literatura me exalta porque esta muriendo. Hay algo en su piel que lo muestra. La amamos en tanto especie agónica.

¿Que será mas puro, un escritor o un hombre que quiere escribir?

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Me encantan los libros de Barthes por que me desubican. Me gustaría transcribir.
No veo originalidad en nada. Ni menos la valoro. El mundo moderno hace de la comodidad un infierno tenue, diplomático. Yo noto ese infierno y me quema más que a ningún otro.


Cada escritura debería terminar con un: podría seguir. El texto finaliza cuando no es definitivo.


*


Proust escribe y teoriza sobre “la bancarrota del talento”. Sólo se puede entender este fenómeno si se reconoció rico, pero nosotros que nacimos pobres en talento. ¿Como podremos darnos cuenta de esta bancarrota? Pues entonces a hacer de esta bancarrota una estética. Expropiar a Proust, significa decir que ya no se necesita luz.

Es absurdo creer en un libro terminado. Un libro escrito es una utopía tan grande como un hombre escritor. A ningún texto sagrado se le puede probar el más leve movimiento de muñeca. Un hombre dice lo que dicen muchos.


*


"¡Que la mano que escribe ignore siempre el ojo que lee!" (Diario de Jules Renard, 7 de julio.1894)


*


"Aquí y en África ahora o hace dos mil años este juicio moral es equivalente," no hay que leer a Kant para darnos cuenta que esto es un absurdo, socialmente incómodo . Pero si establecemos un patrón, este absorberá el tiempo y le dará coherencia a esas distancias. La razón es un patrón. Que no concibe historia. Pero sin embargo la razón se desplegó. Asumió un desarrollo.
Hay una relación fulminante entre la palabra, la escritura y ese deseo de trans –historia. Sólo se puede ver lo bueno proyectado…no tiene que ver con nosotros (digo nosotros para hacer más cercano el término "mundo"). Lo bueno se parece al deseo infantil de abordar el arcoiris. Lo "bueno" es la palabra que obliga.




lunes, 25 de enero de 2010

diario


Los Embajadores
Hans Holbein el Joven, 1533




Heródoto cuenta que los egipcios al terminar las fiestas rituales pasaban con unas camillas cargando esqueletos. Fin de la fiesta: alegría, pero a no olvidar la muerte.
Igual que los artistas antiguos obsesionados con el adagio latino: Memento mori. (Recuerda que vas a morir).

En el museo Artequin está esa pintura de Holbein . Los niños (alumnos) se acercaban con curiosidad, las tías los hacían recortar y pintar, son niños. Yo travieso los acerque a la pintura y les hice inclinar la cabeza para buscar el ángulo que nos diera la forma de ese extraña figura alargada del piso, si se busca bien la óptica nos entrega un cráneo. Yo como Egipcio tras la fiesta de los lápices y las risas infantiles les hice notar lo principal, la muerte…
Recuerden el Eclesiastés “vanidad de vanidades, todo es vanidad…”

Blanchot en “La escritura del desastre.”:

“Pensar tal como se muere: sin meta, sin poder, sin unidad y, precisamente, sin «cómo» –por eso el aniquilamiento de la formulación en cuanto se piensa, vale decir, en cuanto se piensa de cada lado, en desequilibrio, con exceso de sentido y excediendo el sentido – formulación ida en lo exterior.”


La escritura es ese esqueleto egipcio que arruina las fiestas.

Se desea la visión no la retribución. Un pueblo no especula mientras se le ofrezca esta tierra. La poesía surge de la negación de ese placer mundano pero utilizando lo mundano.
La finitud sólo puede ser simbolizada. El infinito en tanto imposible supera el símbolo.
Se bosqueja un fin, luego se pinta con los demás. Pero uno no finaliza. Se calma.



*



Todo lo que digo no guarda relación con lo que escribo. El texto se dispersa. Cría más textos. Al no ser ya mío pierde el valor que mi Yo asignaría a una propiedad, a un talento, a un bien. Sólo se que hay algo ahí afuera que al tomar fuerza propia es misterioso. Cuando vuelve en busca de cobijo el símbolo lo detiene. Somos constantes fragmentos desesperados en búsqueda de una gran obra, pero impedidos de conocerla solo sufrimos. Escribir guarda relación con esa orfandad. El acto mecánico de escribir, ergonómico, oculta el escribir mismo. Leer es una ilusión uno siempre esta escribiendo. La intervención del cuerpo en el acto de escribir sólo prueba que este se define como señal en el mundo. La materia es secundaria aunque lo forma. Lo principal es como deja descuidado y solitario a un sujeto. Lo desplaza, lo devora.



jueves, 21 de enero de 2010

Defensa del no- lector o una mirada a “Como hablar de los libros que no se han leído” de Pierre Bayard.



Octavio Soto es un reponedor de licores en un supermercado de Gran Avenida , para llegar a su trabajo como la mayoría de los trabajadores de servicios, tiene que cruzar toda la ciudad , un día descubrió una de esas bibliotecas del metro subterráneo y se inscribió. Octavio Soto tras un año fue elegido el hombre que mas libros pidió (¿leyó?), el 2009, fueron en total 115 . Fue premiado en una ceremonia donde incluso la presidenta estaba presente. Lo curioso es que Octavio antes de esa compulsiva actitud casi no leía, un día se dio cuenta que podía hacerlo ¡y como lo hizo! con el ritmo promedio de un libro en dos días …

Me pregunto entonces que es leer, se necesita un estudio profundo de una sociología de la lectura para poder responder a esa pregunta. Primero respondiéndola con indicaciones claras (y geniales) de un libro que paradójicamente estoy leyendo (¿?) en estos momentos (“Como hablar de libros que no se han leído” de Pierre Bayard) que pone en el tapete una polémica antigua y con no menos grados de tabú para el escenario académico.

La mayoría de los libros de los cuales hablamos no han sido leídos, a lo más hojeados o escuchados en comentarios de terceros. ¿Es esto una debilidad o una trampa? , no, el autor llega aún mas allá, en algunos casos es preciso no haber leído el libro para “saber” de el. Uno sabe de los libros por muchos caminos. Ha escuchado hablar de el, ha visto una película que se adaptó de el. Ha leído reseñas y ha estado presente en conversaciones que lo abordan. El escenario del lector (o en el caso que nos preocupa ahora del no – lector) es complejo. Sólo como ejercicio basta solamente entrar a una biblioteca pública y girar el cuello en torno a los miles y miles de tomos que nos rodean. La lectura es una utopía. Además, si por un proceso mágico viviésemos 10000 años y pudiésemos abordar todos eso libros, incluso así no estaríamos seguro de haberlos “leído”.

La idea de un libro supera el acto mecánico, oftalmológico y gnoseológico para transformarse en lo que Bayard llama “la biblioteca colectiva”. Esta según Bayard “es el dominio de las relaciones , no de tal o cual elemento aislado” es decir, que rara vez de cuando hablamos sobre un libro hablamos verdaderamente de el, sino más bien de relaciones e intereses sincrónicos que nuestra presencia le imprime , que además invita, acepta, “y se conforma perfectamente con la ignorancia de una gran parte del conjunto”.

De los libros que la academia me “sugirió” que leyese son muy pocos de los que recuerdo gran parte de su contenido, a lo mas una idea que se actualiza (o deforma) progresivamente. Como esta actividad académica (en mi caso Historia) exigía mucha lectura me di cuenta que poco o nada “leí” sobre Historia, sin embargo puedo hablar de ella. Por otro lado no permitía por tiempo y capacidad leer otro tipo de literatura que me interesaba, es decir el vacío , la sombra de gran parte del conjunto siempre estaba conciente y en vez de ocultarla sólo había que dejarla hablar.

Dos casos importantes, entre otros, toma el autor para explayarse en su aguda tesis. Primero el caso de Paul Valery (un muy mal lector según la leyenda aunque esto sea quizás sólo una imagen proyectada para justificar teorías, al igual que Nietzsche que daba una imagen de él como un lector prudente y austero cuando en realidad no fue así). Vemos a Valery rehusándose a leer (y no sintiendo mucha simpatía por los lectores agudos) sin embargo no rechaza hablar sobre lo que no se leyó , Valery cree que solo con hojear un libro basta para poder hablar de el, es más, incluso no haber leido constituye una ventaja para hablar mejor de los textos. Bayard nos dice que Valery escribió un homenaje a Proust sin ni siquiera haberlo leído sino conformándose (y lo curioso que con orgullo) sólo con haberlo hojeado. Valery escribe : “...de hecho , sin haber leído una sola línea de esa ingente obra [En Busca del tiempo Perdido], me habría bastado con el acuerdo que sobre su importancia comparten mentes tan dispares como las de Gide y León Daudet para disipar cualquier duda..”.

Bayard no nos esta jugando una broma sino buscando una filosofía de la lectura , incluso el mismo aporta con los libros que no ha leído (un sacrilegio para un catedrático) pero que fácilmente puede hablar de ellos (por ejemplo "Ulises" de Joyce). No es casual que el libro se abra con una frase de otro ironista Oscar Wilde que nos dice: “Jamás leo los libros que debo criticar; para no sufrir su influencia”.


“La idea” del libro y sus conexiones culturales (simbolizada en la “biblioteca colectiva”, que no olvidemos que no rechaza la sombra, la ignorancia y el vacío) supera al acto óptico- presencial en que sólo se transforma una lectura y que sólo basta con el hecho de seguir los símbolos, las letras impresas para creer que se esta leyendo, pretendiendo exclusivamente que ese acto constituiría una “lectura”, esencia irremovible en el futuro.

El otro caso que nos habla Bayard es el de Montaigne, que sin ningún pudor anuncia en su ensayos el profundo poder de olvido que sufre y que suple con pequeñas notas al final de sus lecturas (¿es posible contar un libro como leído si sólo se conserva en la memoria fragmentos incoherentes?). En el momento que uno comienza a leer inmediatamente comienza a olvidar. Bayard cita a Montaigne:

“Hojeo los libros, no los estudio: lo que me queda de ellos es algo que ya no reconozco que sea de otros; es sólo aquello de lo cual mi juicio ha sacado provecho, los razonamientos y las fantasías de que se ha imbuido. El autor, el lugar , las palabras y demás circunstancias, las olvido al instante.” ( Essais .11,17, De la presunción)


Inevitablemente esto nos recuerda a Borges con su famoso "Pierre Menard, autor del Quijote ".No hay un libro real sino siempre uno hipotético. Los libros no se leen, se presienten y luego se enmascaran. Pierre Menard en el cuento de Borges es un antiguo escritor mediano que se propone escribir el Quijote , pero precisando, él no quiere ni reescribir, ni comentar, ni copiar, sino “escribir” el Quijote palabra por palabra. Menard sin decirlo explícitamente nos ve a nosotros los lectores, como constantes creadores de texto y este como un camaleón inatrapable. El Quijote no esta escrito. Por eso alguien y con razón quiere “escribirlo”. En el fondo Pierre Menard descubre la complejidad (e imposibilidad) del "lector".

La utopía lectora se desmaya en el imponente paisaje de una biblioteca pública, he ahí el vacío, Ecce Hommo ¿Pero como saberlo? la sombra, que quita toda esperanza de lectura, ella será la dueña, y el acto de leer (para los entusiastas y eruditos) solo una fulgurante ilusión .

Por eso el entusiasmo de Octavio Soto es digno pero incompleto, debería premiarse también anualmente al mejor no-lector del año. Un hombre que pese a estar inscrito, no sacara ningún libro de la biblioteca, ahí recién la “biblioteca colectiva” (hecha de símbolos, conexiones y conversaciones) estaría acabada, reconociendo la impotencia literaria en un acto oficial.
Imagino a Octavio Soto leyendo a Proust .El Proust de Soto llegaría virgen y tímido en el libro movedizo en los vagones del metro y en la mente del reponedor. No nos engañemos, eso ya no es ni será nunca más Proust pero sin embargo contribuirá a la “idea” de Proust. A la idea que dialoga y que perdura. Contribuirá a la biblioteca que no nos asusta por que es de todos, solamente por que hablamos de ella cuando y cuanto queramos. La idea penetra con toda su fuerza cuando uno establece las conexiones, la biblioteca colectiva funciona por su íntima característica de ser inclusiva, de acoger con maestría lo ignorado, incluso esta reseña que acabo de escribir cuando he leído 74 páginas del libro de Bayard que tiene un total de 195.



viernes, 15 de enero de 2010

diario







“Necesitamos de la historia, pero la necesitamos de otra manera a como la necesita el holgazán mimado en los jardines del saber”.

Friedrich Nietzsche



Después de esa frase malvada, ¿se necesitará algo más? Hoy descubrí un pintor que hizo vibrar mi espíritu, y estoy contento por eso.
Heine lo expresa muy claro, él, que “no es ni un erudito sino pueblo”. Yo casi ni hablo, mi esperanza futura es ya no hablar más. Ser pueblo.

Thomas Jones (1742 – 1803, la fecha habla por si sola) pudiendo pintar reyes pinta calzones (y si pinta burgueses lo hace con la misma sabiduría con la cual descubre esa pared italiana, pobre, vacía, sin historia, se le enfrenta). Casas humildes . Frontis solitarios que sólo esperan ser deshabitados para volver al granito.

¿Que es la historia?. Esa casa italiana que parece habitada por algo que esta afuera del espíritu.

¿Me equivocaré en mis juicios? probablemente. Un romántico se forma primero en las desavenencias consigo mismo, que luego al afrontarlas, se hacen poesía. De la dicha a la tristeza, esa dirección trágica es más bella que ambos conceptos que esperan inocentes y mudos en los extremos de la vida. La dirección es la poesía no al estado en que se llega.

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miércoles, 13 de enero de 2010

Diario

Abbie Hoffman



Chile no se puede engañar, vivimos hoy algo quizás mas simple que una elección moral ... ¿? Vivimos una elección política, pero Chile no sabe de política, la olvidado , sólo sabe de moral, la inventa, la retuerce , se protege, la profesa y la hereda.
Aún no se esta en condiciones de ver al contendor político como lo que verdaderamente es , una idea diferente que quiere poder...(quizás en eso radique la miseria humana nunca se ve al otro con ojos fríos).
Los conceptos políticos como derecha e izquierda están vacíos, y cuando se vuelven a llenar se hunden inmediatamente, ya que la mentalidad burguesa ya no permite teorizar.
La política esta definida hoy en los grados de liberalismo que puede tolerar. No hay oposición viable. No hay Realpolitik que se oponga a esta máxima, y cuando se asoma vive solamente en la potencia de los sueños (que surgen al acostarse). Bismarck fue el primero en transformar al Estado en un agente revolucionario blanco, se anticipó a la jugada de los socialdemócratas, sólo que Bismarck pensaba primero en el trabajador – nación, no el proletariado mundial. Desde ahora en adelante el Estado se disfrazaría de padre, donde sólo los Edipos ideológicos cometerían la locura de matarlo.

La amenaza lejos de ser económica (ya que la estructura no pretende estar en juego) es una amenaza moral. Ver gobernar al oponente no es tan duro como verlo indultado, liberado por la ciudadanía. ¿Pero existe ciudadanía? ¿O sólo son clientes que responden a sus exigencias individuales?. Para el demócrata debería ser tan importante encontrar ciudadanos como "encontrar" presidentes.
No importa la política, no importa. La modernidad no sabe relacionarse con el enemigo, por que precisamente su esencia no es guerrera. Cuando no se sabe hacer la guerra se desea exterminar.
El supuesto dialogo nace y termina en uno, es un boomerang retórico.

Abbie Hoffman el juglaresco activista de los sesenta escribió en su nota de suicidio en 1989: "Es demasiado tarde. No podemos ganar. Se han hecho demasiado poderosos".


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“¡Guerra a los castillos, paz a las chozas!” (Chamfort)



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Max Weber nos regaló esta brillante idea : El burgués avanzó de la mano de la iglesia invisible, su relación directa con Dios , es decir en el nuevo invento alemán : el protestantismo .El trabajo se sentía ahora como profesión y orgullo (ya que en la antigüedad era una actividad que generaba rechazo) , y el símbolo del éxito económico como la señal de la predestinación calvinista. El protestantismo nos transformo a todos en sacerdotes, tuvimos el camino despejado para actuar, sin institución la clase comenzaba a formarse. Para estos nuevos hombres era ridículo que dios se dejara influir por nuestros actos, ¿Dios podría ser un efecto de nosotros?. Todo queda entonces en sus manos, la salvación esta predestinada. Y nuestro éxito económico es la brújula que nos guía a saber si lo estamos o no.
El capitalismo no tenia timón, una acumulación por simple acumulación no se hace hegemónica, se dispersa sucumbe. El capitalismo racional necesitó un espíritu , una guía teológica que luego no tendría problemas en volverse mera superchería. Total ya fundada la maquinaria en una idea sólida, sagrada, podría tomar las llaves del mundo. La iglesia católica "visible", medieval , ha dejado el gobierno del mundo al mercado y sus nuevos rituales automáticos . El moderno ya tenía un alma, ahora sólo le faltaba un policía.


martes, 5 de enero de 2010

Diario


Michelangelo Caravaggio- Narciso (1600)




Repudio el pensamiento satisfecho, el pensamiento de tesis.
Ser profesional significa ser un entusiasta, pues no encuentro nada que me haga sentir profesional, honestamente ese título hoy me avergüenza y llego en instancias a ocultarlo.Su origen etimológico es totalmente opuesto al espíritu actual, la "profesión" profiteor, profiteri, professus sum: es el que se dispone, se ofrece al bien de otros. La sofisticación especialista del presente requiere de los mas complejos roles técnicos. Hoy un profesional se idiotiza, reclama contra su etimología. Hoy el cursus honorum sólo desemboca en uno mismo ¡Pero cuanto me identifica el viejo Catón! . Repudiando todo lo nuevo para la originaria y austera República Romana, la única y verdadera República con lazos amorosos a la tradición, al campo, a los antepasados que dejaban el arado para gobernar (y luego volvían a el). ¡Cuanto me gustaría volver a mi arado espiritual!
Cuando la individualidad sensualista y el escepticismo de los griegos helenísticos eran vistos como amenazas viciadas a la virtuosa Res- Publica. Cuando aún no existía una palabra que designase a la poesía. Donde el máximo ideal era la gravitas (la seriedad en todos los aspectos de la vida).
Aunque no soy serio, tampoco soy un comediante. Camus dice en El mito de Sísifo: "Los grandes sentimientos pasean consigo su universo, espléndido o miserable". Sería bueno encontrarle un nombre a lo que siento, esa es mi tarea eterna.


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La sensación de ser leído es esquizofrénica, los diarios deben ser mudos. Nunca fenómenos, sino solitarios y oscuros bosques de palabras que no deben llegar a significar algo para un tercero, es decir no deben ser talados, pero los medios hoy han patentizado la ansiedad por lo público. El diario jamás será íntimo (incluso el mas íntimo dialoga con lo otro, un diario es un fenómeno externo que nunca más recuperará su interioridad). Un texto no puede ser íntimo ya que el pensamiento mecanografiado se decolora, el texto a lo menos es un espejo , por ende es público. El espejo mitológico del pastor Narciso requiere de a lo menos dos elementos agua y luz, la imagen es una mera repercusión. Cuando uno ya se ha visto deja de ser autor, por ende no hay autor puro.
Cursiva
Lo sistemático de una novela igual deviene en una idea moral. Pero basta una sola frase del diario para azotar cualquier idea moral, sin querer, crece, no se construye, el diario es una manifestación biológica. Se aleja de la biografía por que no esta tan consciente del texto como del cuerpo. Como todo lo natural es silencioso mientras no se le exija conciencia. De nuevo Amiel nos dice como nadie este dilema en su diario íntimo:

“Estas páginas no se han escrito para ser leídas, sino para calmarme, y para que me sirvan de recordatorio. Son jalones en mi pasado, y, en lugar de jalones, hay cruces funerarias, pirámides de piedra, tallos que han reverdecido, guijarros blancos , medallas...”.



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Diluir o ejercitar el yo, he ahí la gran pugna que atraviesa el mundo, le da pulmones . Pensándolo más profundamente, eso es doctrina, es fácil comparado al pensar desde donde lo diluiríamos.



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Somos trasplantados del campo hacia la ciudad por un juego técnico de la modernidad que no comprendemos, por eso mismo amamos lo que no fuimos. Un órgano que no funciona.



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“Que vana es una idea: sin la frase, iría a acostarme.” (Jules Renard )...Pues precisamente eso es lo que voy a hacer.





martes, 22 de diciembre de 2009

Del "Diario Intimo". Henry Frédéric Amiel



Viernes 9 de Febrero (1849)

Día triste; triste de vergüenza por la mañana y de melancolía por la tarde . Corro el riesgo de no estar alegre mañana en el baile, pues además de mi preocupaciones de pensamiento, estoy descontento de mí en el aspecto moral, y reblandeciendo por todas las novelas que leo esta temporada.

He rezado con fervor para obtener el arrepentimiento y la humildad.

“El yo me aburre” decía Dumont. También a mí. No tengo gusto ni aliciente para vivir, obrar , amar por mi cuenta. No siento ambiciones de gloria, ni de carrera, ni de riqueza, ni de felicidad. No tengo gana alguna de casarme, ni de adquirir una posición, o unos hábitos. La necesidad de definirme, de conservar un puesto, de fijarme, me aterra. Soy indolente y orgulloso, indeciso y desafiante, tímido e inconstante. Por todas partes veo gentes que ganan, se sitúan, se casan, compran, mejoran, etc.; todo esto me resulta completamente extraño; los miro con curiosidad, pero no creo que eso tenga que ver conmigo. Y precisamente por comparación con las actitudes de mis contemporáneos, me doy cuenta de mi extraño carácter. Y sin embargo soy orgulloso, y necesito afecto; y no sé ocuparme seriamente de mí bajo ningún aspecto. No siento mi propia edad , ni necesidad alguna apremiante, ni un deber positivo. Haría falta que alguien me inspirase ambición , para ennoblecer mis esfuerzos . Me afecta , sí, el dedicarme a cualquier cosa de gran interés, pero no creo ser necesario , y no veo que mi celo o mi inercia puedan tener la menor importancia. Para adquirir energía necesito confianza, y un austero control que me revele mi fuerza y mi responsabilidad….


…Puedes influir en la juventud, puedes escribir pensar, perfeccionarte. Dios no te impone más obstáculo que tu voluntad. Tu enemigo eres tú mismo. Tu vanidad, tu indolencia , tu desgana , tus tentadoras inclinaciones que te anonadan. No hay felicidad sin paz interior, y esta paz no llega mientras no se renuncia a uno mismo para entregarse a un noble deber, a un gran amor, a la misión divina.
¡Volved, jornadas de entusiasmo y de serenidad, cuando sumido en la vida universal, en la vida eterna, me olvidaba de mi mismo, pero no de mi deber, y no pensaba en mí, pero glorificaba la existencia, Dios y el universo! ¡Cuanta beatitud, en aquel reposo en la eternidad de mi tiempo ; como sentía palpitar dentro de mí toda la historia! ¡Volved horas de éxtasis, de contemplación, de santa avidez! ….


…Todo es instructivo, significativo , edificante, moralizante, para quien sabe mantener abiertos los ojos del cuerpo y los del espíritu. La gran desgracia del tiempo presente es la superficialidad; la atención mantenida es una cualidad que va desapareciendo ; la facultad filosófica, creadora , de invención, consiste en seguir una observación, un pensamiento e ir hasta el fin en sus consecuencias ¿Por qué? ¿Por qué? Esta es la pregunta eterna.
Invención es alcanzar el centro de un objeto, aislar lo esencial de lo accesorio, simplificar, y luego seguir, proseguir el pensamiento, deducir todas sus consecuencias . El genio consiste en hacerlo todo rápidamente.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Diario


Sandro Botticelli "Natività mistica" (1501)













Cuantas personas espiritualmente ligadas conozco en la historia , por ejemplo el Diario de Henri-Frédéric Amiel . Deleite, incluso sus derrotas. Animo, consejo, Amistad ¡Mis amigos fallecieron hace más de cien años!
Del “Diario íntimo” de Amiel abro al azar una página, leo un párrafo y lo marco:



“Cada vez que pienso en la vida de privaciones de mi abuelo y de mi padre, me doy cuenta de lo mucho que les debo, pues no sería lo que soy sin el ocio que sus trabajos me han permitido. Pero que existencias más pobres, mas circunscritas, mas insignificantes han llevado estas dos generaciones de las que procedo, y que yo casi he ignorado, pues desde los doce años he estado libre y en la holgura. ¡Qué estrechez de horizonte, que monotonía de trabajo, de preocupaciones, de pensamiento! Sí; el trabajo es sagrado, y también es sagrada la solidaridad entre generaciones, pues el padre trabaja para sus descendientes, y el sudor de la frente, la abnegación de vidas enteras gastadas para economizar un pequeño capital, debe convertirse en pensamiento en la mente del nieto. Sólo la lucha contra la materia hace posible el espíritu, y es el sufrimiento de los unos lo que permite la liberación de los otros…”



¡Que inspirador! Los libros me buscan, yo no a ellos. Todo llega cuando tiene que llegar. Una película, un dios, un verano. No es que el universo este pendiente de mí sino que yo soy parte del universo. Sin el censo de Augusto la sagrada familia no se hubiese movido, el pesebre es efecto de una burocracia romana. Es mas cierto ser parte de un reloj que ser libre, la "Libertad" es un concepto francés económicamente paranoico. No tiene que ver con un valor en sí mismo. Es una fiesta de otro siglo no nos corresponde. No hay libertad cuando se es parte del todo (ya que no hay necesidad).
El diario de Amiel devora los demás libros ¡Lo sé! No puedo parar de leerlo. (Originalmente tenía diecisiete mil páginas que lo hacen la confesión mas grandiosa de la historia en un hombre desapercibido. Un héroe de polvo).
Hasta he pensado, en mi locura , que es una de mis vidas pasadas.
La reencarnación, hace tiempo que no fantaseaba con ella. Nacer de nuevo es un insulto. ¡Ofendo al mundo!


*



¿Que pájaro puede cantar hasta estas horas de la noche? Me acompaña en mis bucólicas. Pero pienso de pronto que no soy Edgar Allan Poe, no hay nada de misterioso en ese pájaro. El moderno no ve ya símbolos. Todo hecho es atómico.


*


El problema es cómo la modernidad se hace cargo de su Historia. No se siente ni una gota de espíritu, vivo de anacoreta, pero al menos antes había demonios que tentaban , hoy es todo seco, sin música. Por ejemplo vi una foto de un pesebre callejero de tamaño natural que en su centro tenía un cartel que decía: “falta virgen y niño Jesús por robo”. Enfrentemos ese pesebre con el de Boticelli. Eso es la modernidad, no es ni el robo , ni la secularización antipoetica de la escena , ni el comercio desenfrenado ¡Es ese letrero!






martes, 15 de diciembre de 2009

El verano de Camus



Beber y leer libros, desencadenar un sentimiento donde todo lo que no se parezca a un yo es amenazante, no por eso amable al pensamiento, el espacio vital para el libro hoy es en el bus. Viajo en el recorrido que va desde bosques de Santa julia en Reñaca hasta el cerro esperanza en Valparaíso, es decir un recorrido entero del conductor (veo como en ambos extremos del recorrido da vuelta el letrerito, en una actitud de eterno retorno). Durante el viaje leo el tremendo libro de Camus El Verano (L'été). Da esperanzas, pero solo a mí , el libro es un diálogo que nadie puede romper , es algo mío, mi construcción y en ese sentido soy más que Camus cuando abro sus páginas y salto los cerros en el bus del eterno retorno, cuando recorro las calles de Tipasa en Argelia , el mar, los atardeceres , y por las ventanas entra ese extraño olor de litoral mezcla de eucaliptos y aire costero, ese aire me enseña a escribir (y me da esperanza al escribir) sólo por ese viajero , el francés que desea África, por que ve en esa dicotomía el gran problema del hombre moderno, amo esas líneas maravillosas de un hombre que busca. Que ha estado en el abismo por que lo ha pensado, pero que aparenta estar en este preciso momento , el libro viaje, el libro invocación , el libro paisaje, el libro muerte , todo es lo mismo.. Amor a una patria extraña , amor a esas sensaciones climáticas , por ende poéticas. Amor a la condición humana, extraña, vasta, inalcanzable pero concebible a su vez. El verano, el verano, me lleva acá, en el bus más triste de todos, recorriendo los cerros pobres de Viña del Mar y sin embargo genera esperanzas, esperanzas mientras se ame la soledad total del viaje.

Todos los hombres odian su época, pero no es el presente el que odian, han vivido las demás épocas sólo bajo el imperio del conocimiento, por ende ellos no quieren experimentar sino ser narrados. Quiero ser arrastrado en cualquier texto, quiero el África , quiero la soledad total.

En un bus leyendo a Camus , en una tarde que se aleja y que me deja más solo, pero ese es el acto literario por excelencia , cuando recibo el texto, cuando re-creo el texto, cuando olvido de tanto admirarlo, al autor. Pero es urgente que yo salga vivo y él siga depositado en la gloria de su tumba.

Un atardecer de Argelia vale lo mismo que un atardecer de mi niñez, cuando asustado aún por los apocalipsis mentales, veía a dios en colores, los colores del poniente, de mi casa, cuando el sol jugaba conmigo y yo con lo que el dejaba, la noche, el miedo , el otro día.

Cuando no necesite a nadie comprenderé lo que es el amor, mientras tanto, necesito arroparme por que voy sólo en este bus que se expande por la ciudad que ve el mar brumoso , que muestra el atardecer con otra luz. La luz de la costa poética y sin embargo costa igual que Tipasa con sus ruinas romanas, olor igual que Tipasa, ruinas igual que el pensamiento de Camus que sin embargo se conservan en la arquitectura del texto. Si esta sensación poética de la luz se debe solo a la angulación del sol, es decir es un fenómeno geométrico, óptico, entonces podemos poetizar ese fenómeno sólo cuando la óptica y la geometría expliquen esa sensación cromática. No habría ahí espíritu. Habría un orden que se antepone a la sensación, pero ¿que poesía es esa que geometriza? , que nombra a los sentidos para mantenerlos a regla , les da propiedades, que aprisiona la sensación , la sensación del atardecer es más que su geometría particular, por ende no hay un orden mientras la sensación no suelte al espíritu, la luz nos emociona , es necesario no comprender el fenómeno, para que este se deposite suave en el texto.


Entonces ¿que nos revela este hecho triste? : que buscamos belleza, pero para llegar a ella ¿deberemos apegarnos al arma metafísica de los griegos? , no, la belleza no es necesariamente una imagen de algo bello, (esto es una proposición ilógica) , el objeto bello participa de la idea de belleza para hacerla una , es decir para alejarlo del arte. El uno y el todo, lo universal y lo particular ¿de donde puede agarrarse la poesía sino de la desesperación de ambos extremos? Si cantamos al amor o cantamos a las putas en ambas se busca la belleza ignorando su objeto, pero aún así debemos tener una idea de belleza. Goethe nos dio ese equilibrio poético , el poeta se vivifica en lo particular pero no descuida lo universal , esta en ese extraño equilibrio o abismo- en donde puede contradecirse, aún siendo ilógico y seguir a la belleza. No debe especular, ni calcular, la poesía busca simplemente lo que no poseerá nunca: la belleza. Es absurdo puro pero lleno de fuerza. La búsqueda de un animal sagrado.

De Santiago a Viña de París a Argel, el bus dará vueltas todo el día , solo el destino circular de su letrero intentara cambiar su sentido , pero igual no lo hará , el viaje , el aire , la puesta de sol todo deviene . El Camus melancólico que paradójicamente me da esperanza. El verano, mi libro.

En el capitulo El Mar : diario de abordo leo algo que siendo texto en movimiento, me sucede, por ende me pertenece y me define:

"Crecí en el mar y la pobreza me fue fastuosa; luego perdí el mar y entonces todos los lujos me parecieron grises, la miseria intolerable. Aguardo desde entonces. Espero los navíos que regresan, la casa de las aguas, el día límpido.
Aguardo pacientemente pues soy civilizado con todas mis fuerzas. La gente me ve pasar por las hermosas calles; admiro los paisajes, aplaudo como todo el mundo, estrecho la mano de los conocidos, más no soy yo quien habla. Se me alaba, yo, mientras tanto, sueño un poco; se me ofende, y apenas me asombro. Luego lo olvido y sonrío a quien me ha ultrajado o saludo con demasiada cortesía a quien amo.
¿Qué hacer si no tengo memoria para una sola imagen?
Por último se me exige que diga quién soy. “Nada todavía, nada todavía…”


Siempre son los demás los que se mueren.( M. Duchamp).



Nietzsche nos dice: “He aquí una alegoría para cada uno de nosotros: cada cual ha de organizar el caos que lleva en sí, recapacitando sobre sus legítimas necesidades”. Pero el enciclopedismo se ve hoy más como una amenaza de animales que quieren aparearse con una mayor ventaja y no se descubre su verdadero sentido: desesperación. Hermes no puede traer ni acompañar ya a nadie, Hoy nada se trae todo se cocina. Incluso ¿que más cruel que imaginar un Prometeo sin padecer la crueldad? Es decir ¿como concebir un Prometeo desencadenado?. El lenguaje es el fuego, se recibe como una dádiva .


No hay cosa que mas me repele que esos tumores culturales que se dan la mano , pero en esta época televisiva Jesús viene, él es el que nos evitó dar espadazos poéticos ¡Qué terrible que una cultura minoritaria de pescadores se transforme en civilización! Por que institucionalizar el corazón es de mal gusto. De Cafarnaúm a Roma , la ironía más grande de la Historia.

Que bien hubiese nacido en Roma (un plebeyo rebelde del Aventino), en esa República aristocrática, pero me asumo en esta democracia, electrificada, decadente y tediosa. La antigüedad ya se hizo mi casa y me pone ajeno a todo lo actual.

Hoy es mas poético enumerar una feria que describir el sentido de lo humano, las palabras se vuelven pescado, por que necesitan alimentar al pueblo hambriento y falto de fe, las vanguardias han sido las culpables de que hoy todos los poetas no vean el lenguaje ni lo jueguen, solo lo actúen. Por que esta época (y con razón) necesita de “gratos momentos”. Camaradería, humor . Pero no un humor juglaresco sino un humor que proviene de la “travesura” de jugar con los significados , las palabras se ponen pícaras por que vienen etiquetadas de poesía, pero a su vez son mecánicamente vulgares. Esa trasposición es la maldad y la revolución de los poetas de hoy , es una vanguardia de la vanguardia . Avant-garde :Ir hacia adelante. Delante de otro. Que ingenuidad: ir adelante ¡A costa del “valor” de las palabras!, del valor del contexto. Duchamp hizo de esto una protesta, un estilo, un urinario en un museo es arte y por esto surge hoy nuestra antítesis odiosa: un museo dentro de un hombre es un urinario.


Los poetas de Cafarnaum se deslumbraron con el avant-garde comunicacional de Roma y la hicieron suya. Asumen el lenguaje de la cristiandad en torno a esa vanguardia. San Agustín : "Bene curris sed extra viam", ("Corres bien, pero fuera del camino") . Dejan su casa de pescadores ahora para mandar, por que toda vanguardia quiere mandar y encarcelar el espíritu puro del origen. La poesía hoy le incomodan sus frenillos, lanza y no piensa, ríe pero no llora impacta con la sintaxis rebelde (aunque Lautreamont pidiendo “copyright” la encontraría añeja), nos defrauda con su sentido. Cafarnaum pesca bajo el sol solitario y Roma le presta su burocracia al cielo. La poesía al igual que Cafarnaum vendió de un día para otro su metafísica al mejor postor y la puso al lado de tragasables y domadores de leones , la poesía solo confía en si misma cuando es espectáculo, ignorando que su poder mas grandioso en palabras de Hölderlin es ser “la más inocente de todas las ocupaciones”.


domingo, 13 de diciembre de 2009

El espíritu del Capitalismo en Max Weber




Si bien Lutero inspiró y puso en marcha la Reforma, fue Calvino quien la sostuvo gracias a sus ideas que logran acomodarse más adecuadamente al espíritu del mundo moderno en formación. Desde este punto de vista podemos agregar las consideraciones que el protestantismo otorgó indirectamente al individuo y su relación con Dios, ya que la “teología protestante y más concretamente la teología política civil, conforman un constructo de pensamiento que nace de la comunidad misma y de sus pastores hará vivir de acuerdo a los mandatos del evangelio, pero siempre según un régimen de autonomía”[1]

Bajo esta premisa hay que entender el audaz postulado weberiano de relacionar el “espíritu” del Capitalismo con el protestantismo, especialmente el Calvinismo con su creencia predistinatoria, tiene que necesariamente matizarse bajo el mismo prisma con que él señala ese “espíritu”. Por que es claro que el afán de lucro y ganancia se ha percibido desde los albores de la civilización, lo novedoso estriba en la racionalidad de ese capitalismo, de las relaciones de trabajo, de la riqueza como fin.


Para elaborar una primera idea acerca del espíritu del capitalismo, Weber recurre a los escritos de Benjamín Franklin (“Consejos necesarios para hacerse rico”), deísta, pero cuyo padre fue calvinista. Weber le atribuye particular importancia a los textos de Franklin porque ellos fueron, por un tiempo, libros de lectura escolar en los Estados de América del Norte, presume que ellos ayudaron a formar una mentalidad.

Weber nos recuerda las siguientes expresiones de Franklin como significativas.

“Considera que el tiempo es dinero. Aquel a quien le está dado ganar diez chelines por día con su trabajo y se dedica a pasear la mitad del tiempo, o a estar ocioso en su morada, aun que destine tan solo seis peniques para sus esparcimientos, no debe calcular sólo esto, sino que, realmente, son cinco chelines más los que ha gastado, o mejor, ha derrochado”.

“Considera que el crédito es dinero. Si la persona a quien le un dinero deja que éste siga en mi poder, permite, además, que yo disfrute de su interés y de todo cuanto me sea posible ganar con él en tanto transcurre el tiempo. De tal manera se puede acumular una cantidad considerable si se tiene buen crédito y capacidad para emplearlo bien”.

“Considera que el dinero es fecundo y provechoso. El dinero puede engendrar dinero, los sucesores pueden engendrar aún más y así unos a otros. Si cinco chelines son bien colocados, se convertirán en seis, éstos, a su vez, en siete que, asimismo, podrán devenir en tres peniques, y llegar en sumas sucesivas hasta constituir un todo de cien libras esterlinas. A cuanto más dinero invertido, tanto más es el producto. Así, pues, el beneficio se multiplica con rapidez y en forma constante. Aquel que mata una cerda, reduce a la nada toda su descendencia hasta el número mil. Aquel que derrocha una moneda de cinco chelines, destruye todo cuanto habría podido originarse con ella: montículos compactos de libras esterlinas”.

“Considera que, conforme al refrán, un buen pagador es amo de la bolsa de quien sea. Al que se le conoce como puntual pagador en el plazo convenido, es merecedor en todo momento, del crédito otorgado por aquellos amigos a quienes no les hace falta”.

[].. “De ser una persona de prestigiada prudencia y honradez, con seis libras llegarás al goce de cien. El que derrocha diaria mente tan solo un céntimo, es igual a derrochar seis libras en un año, lo cual viene a ser el uso de cien. Quien desperdicia una fracción de su tiempo equivalente a un céntimo (así represente, únicamente dos minutos) malogra día a día la prerrogativa de beneficiarse con cien libras al año. Aquel que en vano desaprovecha el tiempo que representa un valor de cinco chelines, se des prende de cinco chelines, lo cual viene a significar lo mismo que si los hubiera tirado al mar. Quien haya perdido cinco chelines, es como si hubiera perdido todo cuanto pudo haber ganado con ellos si los hubiese invertido en la industria, por lo cual, cuando el joven llegue a una edad avanzada mucho habrá de lamentar la falta de tan enorme cantidad”. [2]

Según Weber, en estas expresiones “se trasluce el espíritu capitalista” . En Norteamérica, hasta poco antes de la Guerra de Independencia, para tener plenitud de derechos políticos, era necesario que un hombre no solo fuese eficiente en los negocios, sino que, además, perteneciese a una sociedad religiosa, lo que indicaba que practicaba “una ética profesional ascética que fue característica de las primeras etapas del capitalismo moderno”. Esto era garantía de que jamás cobraban dos precios distintos por las mercaderías que vendían. De allí se formó la idea de que “la honradez es la mejor política”.

Debemos aclarar eso sí la critica de Weber hacia Lutero en el sentido de apoyar cierto Status Quo en relación a la estructura social-económica, tomando directamente las ordenanzas bíblicas especialmente las tomadas de la primera de Corintios donde señala que cualquier estado es bueno para conseguir la prosperidad. Vemos ahí un sesgo eminentemente arraigado de mentalidad medieval , aunque paradójicamente es la racionalidad del trabajo y de lo que Weber llama el verdadero sentido religioso de “profesión “, esto será lo que vaya paulatinamente generando diferencias. De hecho la misma palaba alemana que señala profesión (Beruf) tiene connotaciones eminentemente religiosas, la idea de misión impuesta por Dios, “En cualquier caso, lo nuevo, de manera absoluta, era que el contenido más honroso del propio comportamiento moral consistía, precisamente, en la conciencia del deber en el desempeño de la labor profesional en el mundo. Esa era la ineludible secuela del sacro sentido, por así decir, del trabajo y de lo que derivó en el concepto ético-religioso de profesión: concepto que traduce el dogma extendido a todos los credos protestantes, opuesto a la interpretación que la ética del catolicismo divulgaba de las normas evangélicas en praecepta y consilia y que como única manera de regirse en la vida que satisfaga a Dios acepta no la superación de la moralidad terrena por la mediación del ascetismo monacal, sino, ciertamente, la observación en el mundo de los deberes que a cada quien obliga la posición que tiene en la vida, y que por ende viene a convertirse para él en ‘profesión”.[3]

Se percibió una “salida a la calle” de la actitud conventual medieval , en donde el trabajo era mirado como una actividad buena en si misma y se relacionaba con la glorificación a Dios. El trabajo era relacionado no con un enriquecimiento a toda pompa (de hecho algunos calvinistas se vestían humildemente) sino con una prueba de ser elegidos dentro del paradigma calvinista de la predestinación.

El ascetismo protestante valoraba en ciertos términos el trabajo dentro de un marco autónomo y ya no colectivo y glorificado como el monacal, aun tenia reminiscencias de negar la ambición individualista del capitalismo, es decir debía desenmarcarse de la reticencia del afán de lucro y riquezas. Por un lado ese espíritu hábil capitalista que se va haciendo racional debía conservar el ímpetu por el trabajo, rebajando las reticencias acéticas de la negación de la acumulación de capital, “La creación de una ética capitalista fue obra -no deliberada- del ascetismo intramundano del protestantismo, que empujó a la vida de los negocios a los elementos más piadosos y más rigoristas, que buscaban el éxito en los negocios como fruto de una conducta racional de vida… Sobre todo, el calvinismo destruyó en general las formas tradicionales de la caritas. Lo primero que eliminó fue la limosna sin orden ni concierto…La atención a los pobres se organiza con miras a asustar a los haraganes”[4]

Es necesario hacer una diferencia que en Weber es importante, dos espíritus en contraste se enfrentan en su concepción “materialista” en torno al problema del Capitalismo moderno ,el Catolicismo y el protestantismo se analizan en torno dicho problema, de esa racionalidad capitalista, Podríamos intentar la explicación de la antítesis, desde un punto de vista superficial y moderno, afirmando que el mayor “distanciamiento del mundo” católico, el cariz ascético peculiar de sus más altos ideales, tiene que ejercer su influjo en el espíritu de sus fieles con respecto a un despego ante los bienes terrenales. En tal explicación podría hallarse la coincidencia con el popular esquema que sirve en la actualidad para juzgar las dos confesiones. En cuanto a los protestantes, éstos se valen de dicha concepción para censurar el idealismo ascético, real o supuesto, de la vida del católico, a lo cual éste responde reprobándole el espíritu materialista, que podría tomarse como resultado de la campaña de instrucción laica de toda la compilación vital llevada a término por el mundo protestante”[5]

Es importante destacar el hecho que este ascetismo protestante actuó de palanca en el erguimiento definitivo del Capitalismo Moderno, pero a su vez al establecerse este con Leyes mecánicas (a través de leyes económicas) hizo abandonar este precepto, dado que este espíritu derivó en la acentuación de la lucha y competitividad, perdiéndose el sentido religioso de los comienzos. Posteriormente la consolidación de este Capitalismo ya no necesitaría ese apoyo por que ya se autoregulaba.

Si en sus comienzos la racionalidad Capitalista necesitaba de un apoyo ético, su autoregulación posterior superó su idea original. Para Weber este hecho constituía una clara objeción que puede hacerse a una concepción meramente materialista del capitalismo. La sola acumulación material habría sido incapaz de generar el capitalismo moderno. Éste necesitó una superestructura teórica que lo generara y apoyara. De hecho, el capitalismo no surgió entre ricos mandarines chinos o acaudalados patricios romanos con una absoluta carencia de escrúpulos en los negocios.

La acumulación de riquezas -que ya existía en el pre-capitalismo ha tomado, en la Modernidad, una vía racionalizadora que lo ha convertido en una finalidad independiente de toda otra. Las riquezas, los bienes materiales dejaron de ser medios -como se los pensaba en la Edad Media- y adquirieron una dinámica propia, un valor en sí mismos. Todo lo que no procuraba esta finalidad de acrecentar la inversión lucrativa se volvía irracional, incluso la búsqueda de la utilidad sin inversión o la sola consecución de goce.


[1] Marco Huesbe Llanos,Patricio Carvajal Aravena. Martin Lutero y Juan Calvino. Ediciones Universitarias de Valparaíso. Pag. 32

[2] WEBER, Max. La ética protestante.Editorial Gradifco.Buenos Aires 2004. Pág.46

[3] Idem . Pág. 85

[4] WEBER, Max. Economía y sociedad. México, FCE, 1977, pp. 460, 461.

[5] Iibidem. Pág 34.




martes, 1 de diciembre de 2009

El librero





El librero se ve triste, tiene un perro chow-chow amarrado en la puerta, específicamente amarrado a la manilla,- es mi hija -me dice, algo anda mal, yo solo cruzo por arriba del perro y lo tomo entre mis brazos , gesto extraño en mí casi instintivo , él se alegra por unos segundos, luego vuelve a su mundo ¿Pero qué mundo tendrá entre tanta mercancía? y de que calaña, (digo por ejemplo “Los justos” de Camus a un precio que se nota que él sabe cuanto puede ser un precio justo para esa obra , esa es la gracia de un librero, “que sabe” ). Un par de palabras con él, no las suficientes. Hace falta que uno de esos viejos intelectuales de puerto con mucha jubilación y tiempo libre llegase para que el librero contara todo su drama, esta por separarse, esta demasiado triste y el viejo es un sacerdote infalible. Yo solo escucho desde las estanterías continuas. Un librero esta a mitad de camino entre un comerciante de joyas y un pequeño intelectual, pero solo de las contratapas (es mas, saber del libro por las contratapas es crucial en el oficio del librero, además de agregarle a su antojo cualquier mérito literario al libro que se vende).


Luego no tarda en llegar otro librero mas joven pero mucho mas pedante, lanza frases con un tono taxativo, de hecho en él todo es taxativo, hasta como toma los libros, con solo dos dedos los voltea rápidamente y los deja en su lugar , parece saber todo de ellos (no sabe que la gracia de la literatura es saber que nunca se llegara a saber, la literatura nos recuerda que nunca llegaremos a todos los rincones de la tinta humana, que el canon literario es una torta gigante que nuestro espíritu infantil nunca degustara por completo). El mira que entre mis manos tengo “Chicago Chico” de Armando Mendez Carrasco un libro mas mítico que literario, escrito por un ex -paco realista , él mira siempre lo que uno toma por que quiere hacernos saber que todo lo que uno toma a él de una u otra forma le pertenece. Le pregunto al dueño que quien habrá inflado tanto estos libros como para que cuesten tan caros incluso si están rajados por sus cuatro costados. El librero joven se adelanta – los Mendez Carrasco .- y así lo nombra “Mendez Carrasco” como si fuera una especie de auto convertible -, siempre han sido caros. Fuguet fue el que le dio ese precio al hablar tanto de ellos-le digo. Fuguet nunca habló de ellos- señaló rápidamente el joven librero. -Sí por ahí por el año 1995 escribió un reportaje sobre los escritores marginales , de papel roneo -le contesto silenciosamente deseando que no me escuche y no en busca de polémica sino de una real explicación de porque un libro roído y de una edición humilde cueste 20000 pesos. El librero joven calla, no cree, los “Mendez Carrasco” fueron y seguirán siendo caros , como las cámaras Nikon o el detergente Drive.


El joven librero se retira ignorando completamente que el librero mayor- mi amigo- esta destruido pero lleno de libros imperdibles, a su esposa no le importa en lo más mínimo que la respuesta a su drama esta en Flaubert, y a sólo 3000 pesos.

Ahí están los grandes libros, ya que el librero es alguien que escoge sus libros y aborrece los Best Sellers (eso lo diferencia de un típico vendedor de libros) aunque detrás de esa maña intelectual siempre habrá un afán comercial. Hay una colección completa de Nikos Kazantzakis , también una serie de Giovanni Papini, las vida de San Agustín y de Jesús de los que recuerdo y “Cuestiones disputadas” de Thomas Merton , todos pertenecían a un extraño señor llamado Alfredo Salazar , noto esto por que mientras escucho las sufridas confesiones del librero sin querer escucharlas , me fijo que llevan un timbre con su nombre en las primeras páginas, orgulloso, reclamando propiedad eterna, además de subrayados muy precisos, incluso recortes de reportajes sobre el mismo autor del libro , cuentas de tintorerías y operaciones matemáticas de los años setenta que guardo ágilmente en mi bolsillo.


Pienso en la tristeza de una biblioteca viuda , Alfredo Salazar esta muerto, estoy casi seguro ( o le robaron casi toda su biblioteca algo muy poco probable para alguien que timbra con su nombre sus libros), ahora sus mejores libros , algunos extraordinarios y extraños están acá , subrayados, gastados, solitarios, listos para la venta exótica al intelectual fatigado, anciano, con pocos años de vida por delante, pero que igual sigue comprando libros con una energía imparable ¿No será la literatura nada más que una especie de timbraje orgulloso antes de morir? . Anoto algunas de esas frases que el extraño personaje subrayó en Thomas Merton como por ejemplo: “Cuando las ventanas del monasterio no se abren ya hacia los vastos horizontes del desierto, la comunidad monástica se ve inevitablemente inmersa en la vanidad”. También de Rilke tomo un extraño libro de prosa “Historias del buen Dios” que dice cosas como: “¡Qué agradable resulta contar una historia a una persona paralítica!”.


Veo que la librería es el espacio sagrado que muestra la calma de un día plagado de notarías. Y estas se ofrecen necesarias a los trámites pero no puedo mas que horrorizarme ante ese espectáculo de medio día, absurdo de tan necesario y social. El cielo también cayó por un estado burocrático. El librero esta siendo abandonado por sus esposa y yo con mi libreta le robo trozos de su vida desecha, de sus páginas selectas que a él poco le importan ahora. Y me hago la sencilla pregunta del fiel que se asoma en las librerías creyéndolas iglesias, para restablecer la paz destruida en la ciudad llena de hormigueo notarial ¿Por qué “Méndez Carrasco”? ¿Por que el timbre en los libros? ¿Por qué se acaba el amor cuando uno se rodea de él? ¿Por que el absurdo de descansar en la sequedad del polvo de una estantería?

lunes, 30 de noviembre de 2009

Diario

7 de abril de 1916

“Tortura que sólo decrece a ratos, con el objeto de que permanezcamos sensibles para ulteriores tormentos. Un horrible muestrario de tormentos. Una marcha agotadora, una noche de tos, una compañía de borrachos, una compañía de tipos vulgares y tontos. Haz el bien y alégrate de tu virtud. Estoy enfermo y mi vida es mala. Que Dios me ayude. Soy un pobre hombre desdichado. ¡Que Dios me redima y me conceda la paz! Amén”

Diarios secretos, Ludwig Wittgenstein





El diario de Wittgenstein durante la guerra es desesperante. Yo no tengo guerra ni diario ¿De adonde saco la desesperación?


Que horrible es estudiar, propio de una clase hibrida, envidiosa, perdida. No se vive. Cien años de democratización para llegar a la situación liberal de una clase media vacía.



Cuesta digerir un concepto, una idea cruel. La ética se apodera de todo, menos de ella misma. Una revisión ética de la ética. Más conceptos crueles. Lo verdadero, es bueno y bello. Lo verdadero suprime sólo por el tibio poder de la coherencia.


Sólo pienso, aún así le veo cada día menos valor a ello. ¡Casi no tengo instintos! Hay una extraña poesía en el tedio infinito.



Descubrí que no me ganare la vida. El mundo moderno ni siquiera alcanza a ser una pesadilla.


La matemática: ¿un lenguaje? , ¿Un medio?, ¿un modelo orgánico? ¿Craneal? ¿Un orden universal? , todo lo objetivo me aterra.



Estudios de lógica, mas que enorgullecerme me hacen sentir confundido.



Duermo pensando en la alta estima de los griegos en la política, la Republica platónica es el canto marcial y anti socrático por excelencia. Muchos al servicio de pocos. Platón en su faceta más honesta a su genealogía. Platón creando perros de presa, que es , en esencia, el origen del Estado. La política hoy es algo menor ya que la existencia se ha vuelto urgente. El individuo no se realiza en el Estado, se somete, los contratos son ficciones , la democracia es un logro mas de la historiografía que de los griegos mismos . Nietzsche dice en una de las intempestivas:

“Toda filosofía que mediante un acontecimiento político crea modificar o solucionar completamente el problema de la existencia es una pseudofilosofía o una burla de filosofía. Desde que el mundo existe, frecuentemente han sido fundados los Estados; esta es una vieja pieza musical ¿Cómo podría bastar una novedad política para convertir a los hombres de una vez por todas en satisfechos habitantes de la tierra?..”


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¿A que raza pertenezco? , no las hay, ya que el concepto se ha vuelto científicamente inexacto (y curiosamente la ciencia del siglo XXI se ha vuelto cada vez mas ética, ya no es la bruja que cocinaba cristianos , sino el hada que permite el humanismo) No soy nada, incluso sintiéndose Humano uno se siente parte de una raza total que triunfó anulando cualquier oportunidad de cultura. Cualquier abstracción genética es un juego de microscopios.




No tengo ningún aprecio por el trabajo, es mas una condena, eso es un pensamiento aristocrático surgido en un proletariado, ¿paradoja? Histórica claro, pero no moral. Todo discurso pos industrial debe llevar consigo una mirada hacia adelante, una glorificación material y el trabajo gran agente de cambio (material no filosófico) es adecuado para la moral actual. Se aprecia lo que se cree que hará fuerte al Hombre, pero el concepto de Hombre es anticuado si no se le observa desde su contexto material, su esencia es su clase. El gran héroe de la modernidad es el Hombre de trabajo, es el Hombre que mira sin complejo (pero también sin pensar) la materia a los ojos.




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