"Que no se dé atención a las materias, sino a la manera que yo les doy" (Montaigne. Ensayos)
jueves, 30 de agosto de 2007
martes, 28 de agosto de 2007
Entendiendo (tratando de entender) la “gran política” de Nietzsche.

JAMAS SE ENTIENDE a Nietzsche por que jamás se entiende nada y el mero acto de buscar intermediarios, exegetas, que tanto arruinarían el mecanismo de la bomba ya es en sí patético y enfermo.
Sólo se puede agregar una sentencia simple de unos de sus títulos: Humano DEMASIADO Humano.
La clave para “comprender” a nivel individual o sea “oír” a Nietzsche es el DEMASIADO. Nadie fue tan DEMASIADO, si llevamos al hombre al demasiado entendemos a Nietzsche.
O sea al hombre superabundante, al que casi no resiste esa gloria de ser un rotundo hombre y se entreteje en una especie de telaraña moral.
Si deshojamos a Nietzsche nos suena cruel “NOS”. Pero también el más honesto. Honestamente honesto, acto y enunciado. Todo.
Sobre el cristianismo y el socialismo infiere juicios similares. Ahora esa doble herejía para algunos (ya que la revolución es la providencia laica) pretendería creer en una estirpe superior. Superior en tanto esfuerzo INGENUO, mejor dicho energía ingenua. La palabra Raza segrega y provoca. Uno no puede caer fácil en sus provocaciones. Todo lo provocador que es “El anticristo” es también todo lo obvio que no se espera. Un gran erudito en Nietzsche como Eugene Fink dijo a propósito de este libro: “Uno no convence cuando tiene la boca lleno de espumarajos”
En el “Ocaso de los ídolos” sí suena potente, a veces dirigido, y extrañamente concreto. Con intenciones de herirnos en nuestras creencias internas o sea en los paisajes que tememos quemar en nuestro espíritu oculto .Nos provoca, lesiona, pero si nos damos cuenta que no es a nosotros sino a la VERDAD que creemos erguir, a las ideas que hemos construido o hemos dejado que construyan en nosotros ( al contrario de leer a autores que confirman y a otros que maldicen, dos actos que nos hacen más lentos aun como hombres) Creo que lo radical de sus discursos no va por el poder en sí, ni el dominio propio de algunos de los fuertes , Aristócratas (en su acepción griega por favor) ya que ellos solamente SON , sino en desnudar cruelmente a los que creen que su altruismo ya sea religioso o político se aleja de esos hombres , se alejan en tanto a sus creencias, pero en sus métodos la voluntad de dominio es más fuerte y mas cínica . Engañar y engañarse es propio de los “débiles”.
A modo de herida y de ser un político incorrecto citamos:
“El cristiano y el anarquista. Cuando el anarquista, como portavoz de las capas sociales decadentes, reclama con hermosa indignación «derechos», «justicia» e «igualdad de derechos», habla sólo bajo el peso de su propia incultura que le impide saber por qué sufre realmente, de qué es pobre: es decir, de vida. Su instinto dominante es el de causalidad: alguien tiene que tener la culpa de que él esté tan mal... Por otra parte, su «hermosa indignación» le hace bien por sí sola; cualquier pobre diablo siente placer injuriando, porque esto le produce una pequeña borrachera de poder. La simple queja, el mero hecho de quejarse, puede darle un encanto a la vida y hacerla soportable. En toda queja hay una pequeña dosis de venganza: a quienes son de otro modo se les reprocha, como una injusticia, como un privilegio ilegítimo, el malestar e incluso la mala condición de quien se lamenta. «Si yo pertenezco a la canalla y soy un canalla, tú deberías pertenecer a ella y serlo también»: con esta lógica se hace la revolución.
El quejarse no sirve absolutamente para nada: es algo que procede de la debilidad. No hay una gran diferencia entre atribuir nuestro malestar a otros como hace el socialista, o atribuírnoslo a nosotros mismos, como hace el cristiano. Lo que en ambos hay de común —y habría que añadir de indigno— es que alguien debe ser culpable de que se sufra; con pocas palabras, el que sufre se receta, como medio de combatir su dolor, la miel de la venganza. Los objetos de esa necesidad de venganza, que es una necesidad de placer, son causas ocasionales: el que sufre encuentra por todas partes causas para saciar su pequeña venganza. Si es cristiano, digámoslo otra vez, las encuentra dentro de él... Tanto el cristiano como el anarquista son decadentes.
Pero incluso cuando el cristiano condena, calumnia y ensucia el «mundo», lo hace movido por el mismo instinto que impulsa al obrero socialista a condenar, calumniar y ensuciar la sociedad. El propio «juicio final» es, igualmente, el dulce consuelo de la venganza, la revolución que también espera el obrero socialista, sólo que concebida como algo más lejano. El propio «más allá»... ¿para qué serviría ese más allá si no fuera para ensuciar el más acá?..”.
(Nietzsche, El ocaso de los ídolos)
Cuando se es joven no se lee a los hirientes, queda mucha vida y necesita alimentarse, confirmarse.
Hacerse un ideal “internacional”.Tras esa mala dieta, o sea la exquisita gastronomía, viene la indigesta vida, para luego dar paso a las comidas honestas, al espejo.
Aquí no hay trucos. No hay VERDAD. Si alguien quiere llegar a ser DEMASIADO sabrá entender bien al Psicólogo, al honesto. Pero estar dispuesto y abierto en totalidad con la honestidad disuelve nuestros ídolos y eso nos inflinge el mayor dolor, íntimo, un dolor de entrañas, indiscutible. Intestino. Con esto me hiero a mi mismo. Eso es leer.
Sólo se puede agregar una sentencia simple de unos de sus títulos: Humano DEMASIADO Humano.
La clave para “comprender” a nivel individual o sea “oír” a Nietzsche es el DEMASIADO. Nadie fue tan DEMASIADO, si llevamos al hombre al demasiado entendemos a Nietzsche.
O sea al hombre superabundante, al que casi no resiste esa gloria de ser un rotundo hombre y se entreteje en una especie de telaraña moral.
Si deshojamos a Nietzsche nos suena cruel “NOS”. Pero también el más honesto. Honestamente honesto, acto y enunciado. Todo.
Sobre el cristianismo y el socialismo infiere juicios similares. Ahora esa doble herejía para algunos (ya que la revolución es la providencia laica) pretendería creer en una estirpe superior. Superior en tanto esfuerzo INGENUO, mejor dicho energía ingenua. La palabra Raza segrega y provoca. Uno no puede caer fácil en sus provocaciones. Todo lo provocador que es “El anticristo” es también todo lo obvio que no se espera. Un gran erudito en Nietzsche como Eugene Fink dijo a propósito de este libro: “Uno no convence cuando tiene la boca lleno de espumarajos”
En el “Ocaso de los ídolos” sí suena potente, a veces dirigido, y extrañamente concreto. Con intenciones de herirnos en nuestras creencias internas o sea en los paisajes que tememos quemar en nuestro espíritu oculto .Nos provoca, lesiona, pero si nos damos cuenta que no es a nosotros sino a la VERDAD que creemos erguir, a las ideas que hemos construido o hemos dejado que construyan en nosotros ( al contrario de leer a autores que confirman y a otros que maldicen, dos actos que nos hacen más lentos aun como hombres) Creo que lo radical de sus discursos no va por el poder en sí, ni el dominio propio de algunos de los fuertes , Aristócratas (en su acepción griega por favor) ya que ellos solamente SON , sino en desnudar cruelmente a los que creen que su altruismo ya sea religioso o político se aleja de esos hombres , se alejan en tanto a sus creencias, pero en sus métodos la voluntad de dominio es más fuerte y mas cínica . Engañar y engañarse es propio de los “débiles”.
A modo de herida y de ser un político incorrecto citamos:
“El cristiano y el anarquista. Cuando el anarquista, como portavoz de las capas sociales decadentes, reclama con hermosa indignación «derechos», «justicia» e «igualdad de derechos», habla sólo bajo el peso de su propia incultura que le impide saber por qué sufre realmente, de qué es pobre: es decir, de vida. Su instinto dominante es el de causalidad: alguien tiene que tener la culpa de que él esté tan mal... Por otra parte, su «hermosa indignación» le hace bien por sí sola; cualquier pobre diablo siente placer injuriando, porque esto le produce una pequeña borrachera de poder. La simple queja, el mero hecho de quejarse, puede darle un encanto a la vida y hacerla soportable. En toda queja hay una pequeña dosis de venganza: a quienes son de otro modo se les reprocha, como una injusticia, como un privilegio ilegítimo, el malestar e incluso la mala condición de quien se lamenta. «Si yo pertenezco a la canalla y soy un canalla, tú deberías pertenecer a ella y serlo también»: con esta lógica se hace la revolución.
El quejarse no sirve absolutamente para nada: es algo que procede de la debilidad. No hay una gran diferencia entre atribuir nuestro malestar a otros como hace el socialista, o atribuírnoslo a nosotros mismos, como hace el cristiano. Lo que en ambos hay de común —y habría que añadir de indigno— es que alguien debe ser culpable de que se sufra; con pocas palabras, el que sufre se receta, como medio de combatir su dolor, la miel de la venganza. Los objetos de esa necesidad de venganza, que es una necesidad de placer, son causas ocasionales: el que sufre encuentra por todas partes causas para saciar su pequeña venganza. Si es cristiano, digámoslo otra vez, las encuentra dentro de él... Tanto el cristiano como el anarquista son decadentes.
Pero incluso cuando el cristiano condena, calumnia y ensucia el «mundo», lo hace movido por el mismo instinto que impulsa al obrero socialista a condenar, calumniar y ensuciar la sociedad. El propio «juicio final» es, igualmente, el dulce consuelo de la venganza, la revolución que también espera el obrero socialista, sólo que concebida como algo más lejano. El propio «más allá»... ¿para qué serviría ese más allá si no fuera para ensuciar el más acá?..”.
(Nietzsche, El ocaso de los ídolos)
Cuando se es joven no se lee a los hirientes, queda mucha vida y necesita alimentarse, confirmarse.
Hacerse un ideal “internacional”.Tras esa mala dieta, o sea la exquisita gastronomía, viene la indigesta vida, para luego dar paso a las comidas honestas, al espejo.
Aquí no hay trucos. No hay VERDAD. Si alguien quiere llegar a ser DEMASIADO sabrá entender bien al Psicólogo, al honesto. Pero estar dispuesto y abierto en totalidad con la honestidad disuelve nuestros ídolos y eso nos inflinge el mayor dolor, íntimo, un dolor de entrañas, indiscutible. Intestino. Con esto me hiero a mi mismo. Eso es leer.
lunes, 27 de agosto de 2007
Diane Arbus y la forma.
N. Mailer. -Diane Arbus¿Es extraño ver lo extraño?, o es necesario apartarse, refugiarse tras las ópticas- las orgánicas y las mecánicas- para captar lo exótico, lo repulsivo y transformarlo en belleza, belleza en tanto acogida.
De Diane Arbus amé todo, partiendo por ella MISMA. Su refinado gusto y cultura, sus actitudes, sus silencios, su “arrojo”.
Si se el reconoce como la fotógrafa de los “freaks” o de los monstruos se le hace un pobre favor, a pesar que ello marca su carrera y con razón. No sólo se estigmatiza el estilo y los motivos, su trabajo va más allá aun.
No es sólo una tipología del circo, cuando ya ha retratado a toda la “creme” de los freaks va en busca de los “normales”, ahí la caza se transforma en violenta.
Si todos tenemos un monstruo, un extraño, será trabajo de algún tipo nuevo de psicoanálisis resolverlo. Diane estaba para retratar. Pero veamos a los “no freaks” entrando a su óptica. Son terribles, son hombres nuevos en tanto su monstruosidad (en la amplia acepción de la palabra) se hace patente, hay dislocación. Veamos el retrato de Borges. ¿Hay ahí un hombre? Un simple humano. ¿Que hay en Borges y Norman Mailer que se nos presentan incómodos?, que lo feo (un adjetivo pobre, seco y sin trascendencia) se transforma en parte activa de “lo humano”. La sociedad y su gusto tienen un código genético, cualquier estructura que rompa ese código inmediatamente será un cáncer visual, es cosa de ver a una persona con el rostro quemado en el metro, es un cáncer (y a su vez una adicción visual). Arbus enseña que es la raiz de la estructura. Lo otro, y lo otro dislocado, que la forma humana es brutal en tanto que “vive”.
Los Extraños son adictivos, su adicción es más llamativa que el simple exotismo que amaban los pintores Románticos. Es el jugo de la carne humana estrujada. He participado del banquete por lo extraño del cuerpo, desde tocar a mi abuela muerta asumiendo su ahora rol de “cosa” (a pesar de los pocos minutos en esa condición) hasta sentarme al lado del hombre totalmente desfigurado por las quemaduras en el metro y observar horrorizado no su rostro sino el de las gentes, sus miradas, que declamaban el perfil común y se sentían amenazados por el accidente de la forma.
Lo extraño se me manifestaba de diferentes formas, desde el vagabundo que dormía arriba de siete colchones en la madrugada y que parecía rey Persa hasta ver a los niños recién nacidos con labios leporinos. Aceptar romper la estructura humana en su forma es perturbadora para todos (por eso antes de ver las fotos del hombre elefante chino en Terra advierten de lo perturbadora de las imágenes)
El ser humano ni siquiera aceptaría a su Dios deforme, lo forme es esencial en la configuración de la imagen , de participar de la especie. Diane era inmune a eso, de hecho más que inmune sentía atracción explosiva hacia ellos, (que se convertía a veces en pasión sexual). Diane buscaba lo informe en lo forme. BUSCABA EL DELIRIO, LOS CALLEJONES ABANDONADOS DE LA VIDA. (Cuanta extrañeza me producían los delirios que sentía cuando por ejemplo le llegaba la regla). Diane era una extraña fotógrafa bióloga y patóloga del equilibrio áureo roto que los griegos querían vender.
Al ver su biografía llevada al cine en “Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus” interpretaba por Nicole Kidman, me produce un vacío. A pesar que se presenta como una biografía imaginada, la vida de Diane fue una película con un guión claro, no había que imaginarla, ni tampoco ¡por dios! que romantizarla. El fin era obvio pero perfecto, ella cortándose las venas en su tina de baño. Dando el fin definitivo a los que nosotros creemos que nos asemeja, nuestra forma, estrujada, seca y lista para volver a la forma común y definitiva del polvo.
De Diane Arbus amé todo, partiendo por ella MISMA. Su refinado gusto y cultura, sus actitudes, sus silencios, su “arrojo”.
Si se el reconoce como la fotógrafa de los “freaks” o de los monstruos se le hace un pobre favor, a pesar que ello marca su carrera y con razón. No sólo se estigmatiza el estilo y los motivos, su trabajo va más allá aun.
No es sólo una tipología del circo, cuando ya ha retratado a toda la “creme” de los freaks va en busca de los “normales”, ahí la caza se transforma en violenta.
Si todos tenemos un monstruo, un extraño, será trabajo de algún tipo nuevo de psicoanálisis resolverlo. Diane estaba para retratar. Pero veamos a los “no freaks” entrando a su óptica. Son terribles, son hombres nuevos en tanto su monstruosidad (en la amplia acepción de la palabra) se hace patente, hay dislocación. Veamos el retrato de Borges. ¿Hay ahí un hombre? Un simple humano. ¿Que hay en Borges y Norman Mailer que se nos presentan incómodos?, que lo feo (un adjetivo pobre, seco y sin trascendencia) se transforma en parte activa de “lo humano”. La sociedad y su gusto tienen un código genético, cualquier estructura que rompa ese código inmediatamente será un cáncer visual, es cosa de ver a una persona con el rostro quemado en el metro, es un cáncer (y a su vez una adicción visual). Arbus enseña que es la raiz de la estructura. Lo otro, y lo otro dislocado, que la forma humana es brutal en tanto que “vive”.
Los Extraños son adictivos, su adicción es más llamativa que el simple exotismo que amaban los pintores Románticos. Es el jugo de la carne humana estrujada. He participado del banquete por lo extraño del cuerpo, desde tocar a mi abuela muerta asumiendo su ahora rol de “cosa” (a pesar de los pocos minutos en esa condición) hasta sentarme al lado del hombre totalmente desfigurado por las quemaduras en el metro y observar horrorizado no su rostro sino el de las gentes, sus miradas, que declamaban el perfil común y se sentían amenazados por el accidente de la forma.
Lo extraño se me manifestaba de diferentes formas, desde el vagabundo que dormía arriba de siete colchones en la madrugada y que parecía rey Persa hasta ver a los niños recién nacidos con labios leporinos. Aceptar romper la estructura humana en su forma es perturbadora para todos (por eso antes de ver las fotos del hombre elefante chino en Terra advierten de lo perturbadora de las imágenes)
El ser humano ni siquiera aceptaría a su Dios deforme, lo forme es esencial en la configuración de la imagen , de participar de la especie. Diane era inmune a eso, de hecho más que inmune sentía atracción explosiva hacia ellos, (que se convertía a veces en pasión sexual). Diane buscaba lo informe en lo forme. BUSCABA EL DELIRIO, LOS CALLEJONES ABANDONADOS DE LA VIDA. (Cuanta extrañeza me producían los delirios que sentía cuando por ejemplo le llegaba la regla). Diane era una extraña fotógrafa bióloga y patóloga del equilibrio áureo roto que los griegos querían vender.
Al ver su biografía llevada al cine en “Fur: An Imaginary Portrait of Diane Arbus” interpretaba por Nicole Kidman, me produce un vacío. A pesar que se presenta como una biografía imaginada, la vida de Diane fue una película con un guión claro, no había que imaginarla, ni tampoco ¡por dios! que romantizarla. El fin era obvio pero perfecto, ella cortándose las venas en su tina de baño. Dando el fin definitivo a los que nosotros creemos que nos asemeja, nuestra forma, estrujada, seca y lista para volver a la forma común y definitiva del polvo.
domingo, 26 de agosto de 2007
miércoles, 22 de agosto de 2007
Ley y Geografía Moral

Por Coctelmarx
El antiguo hebreo era pura ley, aunque de una extraña pureza. La ley para ellos era la materialización de lo absoluto. Esta se va a buscar al monte y se revela.
Ahí en las alturas casi se palpa la temperatura de lo infinito, ya que dios por primera vez se transformaba (o aspiraba) a ser UNO. O sea, cuando Moisés sirvió, dijo “mi”, he ahí la clave con los “tuyos” egipcios. La más grande escenificación del monoteísmo. Nicanor Parra lo graficó enfática y simplemente en esta frase:
“Yo Jehova declaro ser el ñato más choro del universo”
El pueblo era entonces producto de la ley, su “implemento”. El Hebreo se vio a si mismo como implemento, Báculo. Pueblo, senda, fin y promesa. En este camino se necesitaba leyes y no sólo las básicas en tanto el decálogo de las tablas sino también sanitarias y rituales como las del Levítico.
El pueblo paso a ser “su” pueblo mas formalmente, digamos directamente. Toda amenaza a esa “propiedad” se vería castigada.
El hecho que cuando Cristo aparece predica dentro de una extraña y “peligrosa” fuerza que hace temblar a los pulcros, que debilita los implementos.
En profundas metáforas lógicas, en parábolas se hizo muchos seguidores y discípulos.
La reflexión se oponía a la disciplina Farisea. De ahí una dura metáfora contra estos últimos. Una ley moral teológica jamás en su extremo buscara ser ética, he ahí los eternos cabezazos que da Kierkegaard en “Temor y Temblor” tratando de explicar el estado que movió a Abraham al sacrificio filial.
Las leyes se buscan ahora no el volcán Sinaí sino dentro del volcán interno, el corazón.
¿Es espiritual Cristo en sus mensajes?
Si y no. La búsqueda de Dios, de su ley, ya no era Geográfica como la de los antiguos, (los griegos creían en el Olimpo como sitio concreto, como los mapuches creen en los cerros como habitad del pillan) sino que ahora era abstracta.
¿Pero como podemos juzgar desde la abstracción? Con el perdón incondicional. O sea aboliendo los tribunales.
¿No hizo eso Jesús cuando suspendió con esa genial ironía la “justa” lapidación de la mujer adultera?: "Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra"
Vio a los improvisados jueces no como implementos de la ley sino como las leyes abstractas interiores del corazón. O el corazón o la ley.
Si no hay juez no hay ley, si la ley se escribió de Dios entonces los jueces son implementos no corazones. ¿Importaba si ellos no estaban libres de pecado?. La sentencia de Jesús quedó a media ética, en un camino confuso. Jesús re-flexionó. Que es 'volverse dentro de sí'. Simbolizó su creencia.
Con eso nos dijo que la ley se abolía por que en su esencia no podía ser ejecutada por alguien que no sea perfecto. Lapidar no es malo, es quien puede hacerlo. El objetivo jurídico se complico hasta el infinito.
¿Por que ahora en materia de Cristianismo los tribunales siempre suenan erróneos e injustos? Por que la ley ya no es geográfica, concreta, esculpida con rayos, es sanguínea cardiaca y abstracta.
Las tablas de la ley necesitaban implementos y no hombres culposos, pecadores e impotentes que dejaran en total impunidad la ley de Dios por su falta de capacidad.
Las tablas de la ley necesitaban un pueblo limpio, sin pecado, necesitaba un pueblo sin corazón.
Cristo llegó, quizás muy espontáneamente, hizo de cirujano, de transplantista, había que poner corazones, descubrirse desde el interior. ¡Que gran revolución! , pero en palabras de Nietzsche ¿Qué incomprensible es “encolar” el Antiguo y el Nuevo Testamento? Que incomprensible es encolar la ley y el corazón.
El problema aquí, no es ni lo uno ni lo otro sino los dos. Cualquier volcán que dicte leyes va a ser polémico -del griego polemos- "perteneciente a la guerra" ya sea exterior como interior, la geografía moral es guerra, la ley necesita de caminata (Moisés escala un monte) la geografía moral, en tanto Kant, se define en la guerra entre lo externo o lo interno. Si es que decir esto es válido.El yo trascendental descubre por la razón-y no por la caminata- el imperativo categórico que en rigor es otra tabla más de piedra.
Ahí en las alturas casi se palpa la temperatura de lo infinito, ya que dios por primera vez se transformaba (o aspiraba) a ser UNO. O sea, cuando Moisés sirvió, dijo “mi”, he ahí la clave con los “tuyos” egipcios. La más grande escenificación del monoteísmo. Nicanor Parra lo graficó enfática y simplemente en esta frase:
“Yo Jehova declaro ser el ñato más choro del universo”
El pueblo era entonces producto de la ley, su “implemento”. El Hebreo se vio a si mismo como implemento, Báculo. Pueblo, senda, fin y promesa. En este camino se necesitaba leyes y no sólo las básicas en tanto el decálogo de las tablas sino también sanitarias y rituales como las del Levítico.
El pueblo paso a ser “su” pueblo mas formalmente, digamos directamente. Toda amenaza a esa “propiedad” se vería castigada.
El hecho que cuando Cristo aparece predica dentro de una extraña y “peligrosa” fuerza que hace temblar a los pulcros, que debilita los implementos.
En profundas metáforas lógicas, en parábolas se hizo muchos seguidores y discípulos.
La reflexión se oponía a la disciplina Farisea. De ahí una dura metáfora contra estos últimos. Una ley moral teológica jamás en su extremo buscara ser ética, he ahí los eternos cabezazos que da Kierkegaard en “Temor y Temblor” tratando de explicar el estado que movió a Abraham al sacrificio filial.
Las leyes se buscan ahora no el volcán Sinaí sino dentro del volcán interno, el corazón.
¿Es espiritual Cristo en sus mensajes?
Si y no. La búsqueda de Dios, de su ley, ya no era Geográfica como la de los antiguos, (los griegos creían en el Olimpo como sitio concreto, como los mapuches creen en los cerros como habitad del pillan) sino que ahora era abstracta.
¿Pero como podemos juzgar desde la abstracción? Con el perdón incondicional. O sea aboliendo los tribunales.
¿No hizo eso Jesús cuando suspendió con esa genial ironía la “justa” lapidación de la mujer adultera?: "Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra"
Vio a los improvisados jueces no como implementos de la ley sino como las leyes abstractas interiores del corazón. O el corazón o la ley.
Si no hay juez no hay ley, si la ley se escribió de Dios entonces los jueces son implementos no corazones. ¿Importaba si ellos no estaban libres de pecado?. La sentencia de Jesús quedó a media ética, en un camino confuso. Jesús re-flexionó. Que es 'volverse dentro de sí'. Simbolizó su creencia.
Con eso nos dijo que la ley se abolía por que en su esencia no podía ser ejecutada por alguien que no sea perfecto. Lapidar no es malo, es quien puede hacerlo. El objetivo jurídico se complico hasta el infinito.
¿Por que ahora en materia de Cristianismo los tribunales siempre suenan erróneos e injustos? Por que la ley ya no es geográfica, concreta, esculpida con rayos, es sanguínea cardiaca y abstracta.
Las tablas de la ley necesitaban implementos y no hombres culposos, pecadores e impotentes que dejaran en total impunidad la ley de Dios por su falta de capacidad.
Las tablas de la ley necesitaban un pueblo limpio, sin pecado, necesitaba un pueblo sin corazón.
Cristo llegó, quizás muy espontáneamente, hizo de cirujano, de transplantista, había que poner corazones, descubrirse desde el interior. ¡Que gran revolución! , pero en palabras de Nietzsche ¿Qué incomprensible es “encolar” el Antiguo y el Nuevo Testamento? Que incomprensible es encolar la ley y el corazón.
El problema aquí, no es ni lo uno ni lo otro sino los dos. Cualquier volcán que dicte leyes va a ser polémico -del griego polemos- "perteneciente a la guerra" ya sea exterior como interior, la geografía moral es guerra, la ley necesita de caminata (Moisés escala un monte) la geografía moral, en tanto Kant, se define en la guerra entre lo externo o lo interno. Si es que decir esto es válido.El yo trascendental descubre por la razón-y no por la caminata- el imperativo categórico que en rigor es otra tabla más de piedra.
Mi Africa

La historia es sólo objeto de cansancio, hay algo más que olvidar y recordar.
Vamos por algo más allá. Borracho el tranco siempre es largo. Pero la embriaguez de esos ingenuos alemanes paganos es desechable. Playa y vino. Pacífico. Para mí todos los amuletos son transitorios. Ahora llevo en mi bolsillo una copia impresa del poema “El hombre y el mar” de Baudelaire. Como Cábala azul. Azul Suspiro. Si con una vista que domina un horizonte completo, con barcos rezagados y barcos remolques, diminutos, que en su costado los empujan y escoltan hacia afuera. Esos pequeños lazarillos a petróleo que se pueden hasta el más gigantesco barco que emprende la marcha hacia la perdición.
Cito textual las obsesiones de Rimbaud en África (por que me imagino también atravesando mi propio canal de Suez): “Clima, dinero, ahorro, proyectos futuros.”
En mis manos tengo el libro de cartas Abisinias. No se si decir tremendas, horribles o repulsivas. O decir, que humano o sea ¡por fin humano!
Si a veces puedo sentir el murmullo por ahí que dice “rescatemos al hombre”.
Pero tantas veces también el de “rescatemos al demonio”.
Escribe a su madre: “tengo palpitaciones y me molestan bastante, pero mejor es no pensar en ello”.
Francos, francos y mas francos, mándenme esto y lo otro. Un libro de Botánica y una cámara fotográfica.
¿Quien es este tipo extraño que demanda tanto mundo?, que se regocija de las cosas. Que quiere ahora ¡por dios! COSAS…
Pide la guía del viajero, el manual teórico de exploración. Catálogos de matemáticas, meteorología, neumática, mecánica, hidráulica, mineralogía, pirotecnia, prestidigitación, etc...
Todo duele y le afecta.
Mientras camino excesivamente, mis zapatos dan clara cuenta de ello, están horribles.Los zapatos, tan hermanos, de ahí viene el hombre como también de su estómago, de ahí el Spleen (el bazo) de Paris, la melancolía asociada al bazo estomacal. (En el recuerdo infantil me metí a los arrozales sureños, sumergidos en el pantano de cereal tratando de cazar las garzas, que son aves del paraíso seguro, que mejor comunión , zapatos y estómago).
Inquieto como debe ser un hombre, asisto a extrañas conferencias y siendo sincero repudio a todos esos profesores de dudoso origen. Su tez y su tono de voz, su empinada burguesía. Anoto en mi diario: Esa pieza que me gusta mucho pero su título más “Pompa y circunstancia”, música para caminatas.
La universidad es el clima del África de Rimbaud, necesaria quizás para esconderse, pero también para repudiarla. Pero para los pobres ¿que otra opción queda?, además puedo leer en las bibliotecas mejor ubicadas en cuanto a horizontes se refiere, en un rincón, absurdo y callado las pequeñas frases de Lichtenberg que me deleitan:
El americano que descubrió a Colón hizo un pésimo descubrimiento.
Quien sólo entiende de química, tampoco la entiende.
Cuanto se hecha de menos el salvajismo de la cuna. El verde del pasto bastardo. A la casa diaria de la vida, con fuerza y con la palabra que hoy parece he olvidado: “peligro”.
Quizás se me diga que mi humor es hiriente para las pequeñas doncellas que pasean los libros en los patios espantosos de estas instituciones abuelas.
Quizás sólo sea mi demanda de movimiento, una jugada para ganar tiempo. Ese enemigo cálido.
Acá el sol es otro y eso hay que reconocerlo. Alivia el ánimo.
¡Los huesos se mortifican por algo!
Pronto tendré un millón y recorreré de sur a Norte. De hecho ya he borroneado mi mapa personal hurgando en los lugares que iré. Proyectos claros. Por que son vitales. Y remitentes variados para depositar el millón de cartas que acumulo en este cajón Etíope.
Quizás ya nadie guste de Chopin, pero acá sobró vino de una fiesta y me doy el derecho de beberlo… Su piano, mis vértebras…
El consejo trágico del Rimbaud ya sin pierna.
Verme obligado a hacer de acróbata todo el día para que parezca que existo.
Vamos por algo más allá. Borracho el tranco siempre es largo. Pero la embriaguez de esos ingenuos alemanes paganos es desechable. Playa y vino. Pacífico. Para mí todos los amuletos son transitorios. Ahora llevo en mi bolsillo una copia impresa del poema “El hombre y el mar” de Baudelaire. Como Cábala azul. Azul Suspiro. Si con una vista que domina un horizonte completo, con barcos rezagados y barcos remolques, diminutos, que en su costado los empujan y escoltan hacia afuera. Esos pequeños lazarillos a petróleo que se pueden hasta el más gigantesco barco que emprende la marcha hacia la perdición.
Cito textual las obsesiones de Rimbaud en África (por que me imagino también atravesando mi propio canal de Suez): “Clima, dinero, ahorro, proyectos futuros.”
En mis manos tengo el libro de cartas Abisinias. No se si decir tremendas, horribles o repulsivas. O decir, que humano o sea ¡por fin humano!
Si a veces puedo sentir el murmullo por ahí que dice “rescatemos al hombre”.
Pero tantas veces también el de “rescatemos al demonio”.
Escribe a su madre: “tengo palpitaciones y me molestan bastante, pero mejor es no pensar en ello”.
Francos, francos y mas francos, mándenme esto y lo otro. Un libro de Botánica y una cámara fotográfica.
¿Quien es este tipo extraño que demanda tanto mundo?, que se regocija de las cosas. Que quiere ahora ¡por dios! COSAS…
Pide la guía del viajero, el manual teórico de exploración. Catálogos de matemáticas, meteorología, neumática, mecánica, hidráulica, mineralogía, pirotecnia, prestidigitación, etc...
Todo duele y le afecta.
Mientras camino excesivamente, mis zapatos dan clara cuenta de ello, están horribles.Los zapatos, tan hermanos, de ahí viene el hombre como también de su estómago, de ahí el Spleen (el bazo) de Paris, la melancolía asociada al bazo estomacal. (En el recuerdo infantil me metí a los arrozales sureños, sumergidos en el pantano de cereal tratando de cazar las garzas, que son aves del paraíso seguro, que mejor comunión , zapatos y estómago).
Inquieto como debe ser un hombre, asisto a extrañas conferencias y siendo sincero repudio a todos esos profesores de dudoso origen. Su tez y su tono de voz, su empinada burguesía. Anoto en mi diario: Esa pieza que me gusta mucho pero su título más “Pompa y circunstancia”, música para caminatas.
La universidad es el clima del África de Rimbaud, necesaria quizás para esconderse, pero también para repudiarla. Pero para los pobres ¿que otra opción queda?, además puedo leer en las bibliotecas mejor ubicadas en cuanto a horizontes se refiere, en un rincón, absurdo y callado las pequeñas frases de Lichtenberg que me deleitan:
El americano que descubrió a Colón hizo un pésimo descubrimiento.
Quien sólo entiende de química, tampoco la entiende.
Cuanto se hecha de menos el salvajismo de la cuna. El verde del pasto bastardo. A la casa diaria de la vida, con fuerza y con la palabra que hoy parece he olvidado: “peligro”.
Quizás se me diga que mi humor es hiriente para las pequeñas doncellas que pasean los libros en los patios espantosos de estas instituciones abuelas.
Quizás sólo sea mi demanda de movimiento, una jugada para ganar tiempo. Ese enemigo cálido.
Acá el sol es otro y eso hay que reconocerlo. Alivia el ánimo.
¡Los huesos se mortifican por algo!
Pronto tendré un millón y recorreré de sur a Norte. De hecho ya he borroneado mi mapa personal hurgando en los lugares que iré. Proyectos claros. Por que son vitales. Y remitentes variados para depositar el millón de cartas que acumulo en este cajón Etíope.
Quizás ya nadie guste de Chopin, pero acá sobró vino de una fiesta y me doy el derecho de beberlo… Su piano, mis vértebras…
El consejo trágico del Rimbaud ya sin pierna.
Verme obligado a hacer de acróbata todo el día para que parezca que existo.
lunes, 20 de agosto de 2007
jueves, 16 de agosto de 2007
miércoles, 15 de agosto de 2007
Tierra
"Y sin embargo, se mueve." "Eppur si muove". Esa frase seca de Galileo reemplaza en teoría a “Josué Detuvo el Sol” .Eso explica “en teoría” el entumecimiento. No hay opción
Otro nuevo gritador

Edvard Munch pintó “El grito” tras una caminata con unos amigos en una playa de Noruega, de pronto él se quedo atrás, sólo, sintió la angustia elevada al extremo mas feroz. Un grito.
Al igual que él yo iba por la orilla, de pronto sentí un frío insoportable. Todo era leyenda y lo que se desprendía de ella decantaba en una especie de Dios.
Ahora no hay nada. Una Nada seca .
El hombre soportó esa sensación luego de un proceso, durante años, un lento caminar. ¡Pero no! Yo lo sentí como Munch en un minuto, en la playa.
El grito. No hay sentido. Nada posee en si mismo sentido, ni menos dirección, aunque ilusione esta flecha que es la historia.
Ni siquiera en la mecánica. Por que los átomos individualmente se arrojan al azar.
No hay sentido. Me tomo la cara como el cuadro de Munich.
Prosigo como última opción en la mecánica.
Por cierto colgando de la física y de la química. Me curo con un tranquilizante
En minutos estará en mi cerebro. Que opción más antihumana ¿Por qué?
Ni mala ni buena, solo opción, ni siquiera voluntad, por que esta no existe, se explica dentro del fin de las leyendas, sólo reacción a un estímulo (como el de Munch).
Luego una nausea, pero no Sartreana, solo una orgánica, un antiácido y listo. Reconozco que soy pura mecánica mientras el azar me traiga aquí a la orilla de los mares ¡pero si ni los mares son mares!, ufff soy una máquina casi autómata , un átomo ,Un perro .
Al igual que él yo iba por la orilla, de pronto sentí un frío insoportable. Todo era leyenda y lo que se desprendía de ella decantaba en una especie de Dios.
Ahora no hay nada. Una Nada seca .
El hombre soportó esa sensación luego de un proceso, durante años, un lento caminar. ¡Pero no! Yo lo sentí como Munch en un minuto, en la playa.
El grito. No hay sentido. Nada posee en si mismo sentido, ni menos dirección, aunque ilusione esta flecha que es la historia.
Ni siquiera en la mecánica. Por que los átomos individualmente se arrojan al azar.
No hay sentido. Me tomo la cara como el cuadro de Munich.
Prosigo como última opción en la mecánica.
Por cierto colgando de la física y de la química. Me curo con un tranquilizante
En minutos estará en mi cerebro. Que opción más antihumana ¿Por qué?
Ni mala ni buena, solo opción, ni siquiera voluntad, por que esta no existe, se explica dentro del fin de las leyendas, sólo reacción a un estímulo (como el de Munch).
Luego una nausea, pero no Sartreana, solo una orgánica, un antiácido y listo. Reconozco que soy pura mecánica mientras el azar me traiga aquí a la orilla de los mares ¡pero si ni los mares son mares!, ufff soy una máquina casi autómata , un átomo ,Un perro .
martes, 14 de agosto de 2007
Diario
Si vemos a Moisés, San Pablo, Constantino e incluso Lutero, siempre el giro Teológico se acompaña de un tipo de epilepsia, no patológica sino de carácter inaugural. Una especie de “epilepsia cultural”.
El hombre moderno ya no pretende el absoluto desde el instante que no mataría por Dios a su hijo, como Abraham lo hizo (o se entrego al hecho de hacerlo). No opondría lo general (ético) por lo absoluto.
Si en Kierkegaard esto gesto con lo absoluto era la máxima “expresión”, en el hombre moderno es la máxima aberración. En el sentido de aberrāre, andar errante.
Hoy asociamos la fe con un puñal.
*****
El hombre moderno ya no pretende el absoluto desde el instante que no mataría por Dios a su hijo, como Abraham lo hizo (o se entrego al hecho de hacerlo). No opondría lo general (ético) por lo absoluto.
Si en Kierkegaard esto gesto con lo absoluto era la máxima “expresión”, en el hombre moderno es la máxima aberración. En el sentido de aberrāre, andar errante.
Hoy asociamos la fe con un puñal.
Ciencia y Religión

Por Coctelmarx
Me produce curiosidad como Bertrand Russell trabaja en términos éticos y de oposición entre ciencia y religión.
Viendo sus aportes a veces se puede hasta sentir sus triunfos en contra de los ridículos dogmatismos religiosos (el termino “ridículo” se declama dentro de un pedestal histórico, de experiencia, es decir carece de valor y agudeza, mas bien es cobarde) la ridiculez en la religión puede llegar por miedo o como solución contingente, como en las leyes higiénicas de los Hebreos por ejemplo, pero también puede llegar sólo por simples temores e inestabilidad de poderío.
Russell parece que gozara con sus aciertos lógicos (por lo demás muy ilustrativos y pertinentes), esas ridiculeces eclesiásticas que la historia nos regala a veces a nosotros los voyeurs del triunfo fácil.
Ese gozo si es sistemático no tardará en llegar, aunque será fugaz por su evidente lógica. La batalla heliocéntrica, el despegue protestante, el derrumbe bíblico. Argumentos de pluma, no hay que escarbar mucho en la historia de la ciencia para el análisis (gozoso) de los triunfos hacia la religión.
Quizás las inconsistencias medievales se erguían en un mundo aún niño, si tomamos el parecer de los Ilustrados que eran padres tutores pero a su vez, eran niños para el Estado.
Las inconsistencias religiosas actuales ya no suenan ridículas, sino perniciosas, ya la humanidad (si es que fue niño alguna vez), no esta en condiciones de permitirse estupideces.
Hoy la religión se cientifica, o sea se asesora. Los dogmas y milagros pasan por el laboratorio. Por ejemplo hace poco se abolió el Limbo, la pregunta surge de inmediato ¿que hicieron con los que estaban ahí adentro? Que hicieron con Aristóteles y Virgilio. ¿A donde los mudaron? ¿Les habrán preguntado?
La verdad es un “mecanismo”. El problema de Russell es que tiene demasiada razón. Al contrario de su discípulo Ludwig Wittgenstein, que aborda similar problemática desde el sueño, desde la orientación, el dolor de la incomprensión, la búsqueda, la gran búsqueda. Aunque quizás puede y debe demostrar. Wittgenstein flota.
Disolución y no solución.
Quizás el espíritu le era ajeno, doloroso, ¿Por qué no mejor llamarlo luz? (Pero si es un lógico del lenguaje, que importan para él los matices. Sólo importa el momento de “callar”.
En sus palabras:
¿Vale la pena siquiera lo que hago?, sólo cuando recibe una luz desde arriba….
…Si la luz de arriba no llega solo puedo ser hábil.
“La confrontación con el espíritu, con la luz conmueve”.
Ya no somos poseídos por lo ridículo, hoy sólo podemos ser hábiles.
lunes, 13 de agosto de 2007
Ejercicios.
Hume leo precavido.
Suspender el juicio,
Sólo como un ejercicio de veracidad.
En la playa, en al arena,
Todo intento es estúpido
Toda arena, todo cuerpo.
¿Quién hace el ruido de la ola?
Un todo, o miles de gotas susurrantes .
Suspender el juicio,
Sólo como un ejercicio de veracidad.
En la playa, en al arena,
Todo intento es estúpido
Toda arena, todo cuerpo.
¿Quién hace el ruido de la ola?
Un todo, o miles de gotas susurrantes .
viernes, 10 de agosto de 2007
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