domingo, 31 de agosto de 2008

Carta de F. Nietzsche a Erwin Rodhe Niza , 22 de Febrero de 1884



Mi viejo y querido amigo: No se explicarte como fue, pero al leer tu carta, y sobre todo , al ver el encantador retrato de niño que me mandabas , me pareció sentir que estrechabas mi mano mirándome con melancolía y como si quisieras decirme : “¡Cómo es posible que tengamos ahora tan pocas cosas comunes y que vivamos como en mundos distintos! Hubo una época….”

Esto mismo , amigo mío, me sucede con todos los hombres que me son queridos. Todo pasó; se habla aún, se escribe aún, pero tan sólo para no callar. La verdad empero surge de la mirada y en los ojos de todos veo claramente estas palabras “Amigo Nietzsche, ya estás completamente solo”

Hasta esto he logrado llegar.

Pero yo sigo mi camino, mejor dicho mi travesía, y no en vano he vivido largos años en la ciudad de Colón.

Los tres actos de mi Zarathustra están ya terminados. El primero lo tienes hace tiempo en tus manos, espero mandarte en cuatro a seis semanas los restantes. Es una especie de abismo del porvenir, algo terrible dentro de su felicidad. Todo en él es mío en absoluto. No hay ejemplo, comparación ni precedente. Quien ha llegado a vivir mi libro vuelve al mundo con distinta faz. Pero de esto no debe hablarse. A ti como homo literauts, te haré una confesión: creo haber llevado, con mi “Zarathustra”, el idioma alemán a su perfección. Después de Lutero y de Goethe quedaba por dar un tercer paso. Fíjate bien y dime si alguna vez has visto tan unidas en nuestro idioma la fuerza, la flexibilidad y la musicalidad. Lee a Goethe después de una página de mi libro y sentirás que aquello “ondulatorio” que ataba a Goethe como dibujante, no le era extraño tampoco como escultor del idioma. Lo aventajo en lo severo y viril de la línea, aunque sin caer, como Lutero, en la aridez y la sequedad.

Mi estilo es una danza, un juego de simetrías de todas clases y un saltar y burlar estas mismas simetrías .Llega hasta la elección de vocales.

¡Perdón! Me guardaré muy bien de hacer esta confesión a ningún otro. Pero tú me expresaste una vez, y creo que has sido el único en hacerlo, el placer que en mi lenguaje encontrabas.

Además soy poeta hasta los más lejanos límites de tal concepto. Poeta, aunque me haya tiranizado con todo lo más opuesto a la poesía.

¡Ay, amigo mío; qué vida más loca y silenciosa la mía! ¡Tan solo! ¡Tan sin “hijos”!


miércoles, 27 de agosto de 2008

Diarios


Agosto 21


Me deprimo en la cotidianidad pero sin ella uno no es nadie.


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He comprendido la mecánica del universo ¿y ahora que?

En torno a Galileo igual me duermo.


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Mi grandes maestros climáticos solo me hicieron cosquillas, yo sólo fui el que encendió el fuego , como un Prometeo circular , arrebato el fuego y a la vez yo mismo me torturo por ello. Soy un Dios, una tripa y un buitre.


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En mis sueños siempre alguien me pega balazos, además juego pool con Ortega y Gasset y le pago el 15 el sonríe y sin pensarlo dos veces la embucha.


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En el barrio hay expertos en discusiones sobre el bien y el mal, me han olfateado y me buscan conversación, por la mañana cuando barro la vereda. Yo escucho callado mientras miro los gorriones.


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Acorto camino por la entrada lateral de la Iglesia de la Merced y salgo rápido por atrás, una señora lo nota y me pone mala cara. Ella no sabe que cargo con un Cristo ortodoxo en mis hombros y que lo dejo por un lapsus ya cansado en Alameda con San Antonio, enfrente de Almacenes Paris. Pinto como el monje ruso Andrei Rublev un icono en madera , pero en vez de Cristo es Brian Jones.


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Leo los diarios de Cesare Pavese en el centro y me dan ganas irrefrenables de tomarme una pilsener.


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“Todos los hombres tienen un cáncer que los roe, un excremento diario, un mal a plazo fijo: su insatisfacción; el punto de choque entre su ser real, esquelético, y la infinita complejidad de la vida y todos tarde o temprano lo advierten. En cada uno habrá que indagar, imaginar, el lento advertirlo o el fulmíneo intuir. Casi todos -parece- rastrean en la infancia los signos del horror adulto. Indagar en este vivero de descubrimientos retrospectivos, de pavores, en este angustioso hallarse prefigurados en gestos y palabras irreparables de la infancia. Las Florecillas del Diablo. Contemplar sin tregua este horror: lo que ha sido, será”. (Cesare Pavese “El oficio de vivir”)


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Unos jóvenes rubios ofrecen con un letrero abrazos en el centro, como la moda que corre en el mundo, quieren cambiarlo, dar esperanza ¿Qué diría Lenin aparte de putearlos?

El maquillaje burgués sentimentalista no cambia las estructuras.


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“Sacerdotes, profesores, maestros, os engañais al entregarme a la justicia. Nunca perteneceré a este pueblo. Nunca he sido cristiano, pertenezco a la raza que cantaba en el suplicio, no comprendo las leyes, no tengo sentido moral, soy un bruto…” (Arthur Rimbaud , Une Saison en Enfer)


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El verbo “culear” reemplaza hoy al “cantar” en el poema


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“Me parecía que algo faltaba a la divinidad en tanto no hubiera nada que oponerle” (“Prometeo en el Cáucaso”, de Luciano citado por Camus en “El Verano”)


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Veo a Jorge Teillier en la belleza de pensar y lloro


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El viejito del camión que nos cambio de casa: ¿Tiene frío?, Yo miro el cielo más azul que nunca y al sol ardiendo y le digo un no confundido. –A que bueno- responde, por que es complicado moverlos. Después sabría que en Viña del Mar a los refrigeradores le dicen Frío.


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“Si la Naturaleza nos ha destinado a estar sanos, casi me atrevo a asegurar que el estado de reflexión es un estado “contra natura” y que el hombre que medita es un animal depravado” (Jean-Jacques Rousseau, “Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres”)




miércoles, 20 de agosto de 2008

Diarios

Agosto 14



En el Negocio le digo al vendedor de San Jorge quien era verdaderamente San Jorge y que su gran característica fue luchar hasta matar a un dragón (escena pintada magistralmente por Rafael) , el quedó asombrado y se nota que averiguará más , y creo que verdaderamente lo hará y no fingirá hacerlo como hacen los otros vendedores sólo para vender más, sino que efectivamente San Jorge para él ahora tomó mas significancia que una simple vienesa.


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Cada uno tiene que llegar a ser lo que debe ser, mi deber apunta a la vida .He visto quizás muchos epitafios como el mío : “Sin pena ni gloria, pero sumido en el entendimiento” . Sólo este consuela de la nada, del olvido histórico en que se deposita uno, ya mineralizado, odiado por el tiempo, muerto.


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Recuerdo a Cristo cuando en unos de sus caminos llegó a una casa y salieron a recibirlo dos hermanas Marta y María, de inmediato la primera corrió a los quehaceres de la casa para agasajar al mesías, por su parte María puso atención y se sumió en la contemplación del Rabí, Cristo le advirtió a Marta de los verdaderos asuntos de los que debe ocuparse , la contemplación frente a la praxis . He ahí el dilema, esa Marta y María en mi interior confunden al Cristo del total , o sea a mí . Soy ambas cosas, todo cotidiano cuando contemplo. Estoy loco, ya que soy el pequeño filósofo del accidente.


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El mundo es terrible. Pero dar cuenta de ello, darle ese sentido lo hace a su vez digno de vivirlo. Decir terrible, como bello, armonioso, son sólo direcciones de un hablante. Esto al parecer , es lo que busca desesperadamente el arte , “ser un conductor vital”.


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Fui por un tiempo el pequeño Lazarillo de Tormes de mi primo desahuciado, la vida se me presentó como un sufrimiento potente , sinfónico . No hay explicación, sólo un entendimiento incrustado en el Fatum. No hice de mi vida más que un estudio sistemático y profundo de mi experiencia de Lazarillo del dolor. Otro nuevo Leopardi que se asoma de vez en cuando a la escritura para decir sólo incertidumbres.


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Parado en la esquina llega y me muestra una Pistola (dice que es una Colt 45) y me explica como se carga, con la misma delicadeza con la que el monje Cisterciense le explica a su discípulo como se recibe la “Gracia”.



Agosto 17



Los zapatos más bellos de la historia , pasan piola en la Francia medieval, en la Nueva York de los sesenta y en el Pudahuel de hoy.


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4 AM, sólo por la caótica programación del cable , Andy García como Modigliani y John Malkovich como Gustav Klimt y yo como el gueón que se desvela.


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El Hombre que bebe es un hombre interplanetario (Marguerite Duras en “La vida material”)


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¡Huachoculiaopesao!

(Como una sintaxis inseparable y musical gritado en la cancha al jugador del equipo contrario que pega muchos codazos)


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¿Que debe hacer el poeta de hoy?

Metafísica, Meta chuchas


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Pecado típico de poeta tipo Rodrigo Lira , mucho llanto, mucho Morrison , mucho suicidio.

Los amantes del suicidio no se matan, y los del subsidio como yo tampoco.


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Me acuerdo cuando en la feria del libro le di un besito de nieto a Hortensia Bussi de Allende pensando en mis adentros “Todos tenemos nuestro propio Juditas”.


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La imagen de Parra esa del Cristo en bicicleta puede echar andar por fin la nueva poesía (o sea no hay opción, si Cristo vuelve que lo haga en bicicleta o sino no)


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Han pasado años y no me he atrevido a pedirle al niñito (ahora joven de mi barrio) que recoge cartones con su padre, que me deje fotografiarlo, temo que desconfíe, que no entienda que es idéntico a Kafka.


miércoles, 13 de agosto de 2008

lunes, 11 de agosto de 2008

Diarios

Agosto 7


Lo temible y doloroso es darse cuenta que la opinión cuantitativa en que oscila la masa humana no tiene en el mayor de los casos ningún valor y que el orden o el caos, la belleza o cualquier cosa de este mundo, lo que menos considera y a su vez lo que más desprecia es la “cantidad”.

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En 1824 a los 36 años, Lord Byron cree poder liberar a Grecia del yugo turco y corre extasiado a luchar por la independencia de su patria adoptiva, ¿Liberar de que? La idea de Europa esta demasiado contaminada, la libertad se ha vuelto una manía de un conjunto de maniáticos, y Grecia… ¡Grecia era sólo una infancia que había que saber resolver!

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Rescatemos a los viejos sofistas de las bodegas polvorientas de los libreros. Elijamos a un “rey” que no sepa, que no crea, que no ame.

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“La provincia como espectáculo, la Historia como olor, la burguesía como discurso” (Roland Barthes)

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Querido Ernest:

Hoy en día, cuando casi todo el mundo es un genio, al menos por un tiempo, la tentación de aprovecharse que siente el impostor no es mayor que la tentación de relajarse que siente el hombre valioso….

(Extracto de una carta de Scott Fitzgerlad a Ernest Hemingway)

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El arte de vivir y disfrutar las paradojas: me robé la ética Nicomaquea.



Agosto 4

Una canción en la micro mientras el mendigo cuenta el cuento, o sea su historia de privaciones, mientras el chofer no baja ni un decibel la música tropical , esa extraña relación entre la canción y la queja crea una especie de purgatorio dentro del cual todos nosotros , los pasajeros, tomamos parte, ya sea por los lamentos o por la armonía. El espíritu colectivo se expone y se identifica por esas sucias dicotomías. O sufrimos y “le damos” o seguimos disfrutando.

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Cesare Pavese: “…Muchos han muerto desesperados y ésos han sufrido más que Cristo.
Pero lo grande, la tremenda verdad es ésta: sufrir no sirve de nada”.

Pensando en las damas de verde del pabellón de oncología y su extraño y escalofriante optimismo.

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Renan : “La nación es una solidaridad constituida por el sentimiento de los sacrificios pasados y de los que se esté en disposición de hacer en el futuro. Supone, pues, un pasado, y en el presente se resume en un hecho tangible: el consentimiento, el deseo, claramente manifestado , de continuar la vida común . La existencia de una nación es un plebiscito renovado a diario”.

Pensando dentro de esa polémica “nacional” (por ende infantil) en torno a la elección de “grandes chilenos”.


Ensayo y Lectura


Goya: "El sueño de la razón produce monstruos" (1799)



Ensayar es al fin de cuentas mantenerse estoicamente en la pregunta, en la contradicción y en la paradoja , jamás un ensayo debería confundirse con una monografía o un “paper” científico, un ensayo es ante todo una inmensa de-mostración estilística , literaria y mas aún poética. Es un intento de “literaturizar” los pensamientos, buscar la “verdad” pero desde la subjetividad de la palabra personal. Más que inquirir en lo definitivo, ensayar es “adentrarse”, perderse.

No hay otro que el gran inaugurador del ensayo moderno, incluso el inaugurador del término “Essais”, Michel de Montaigne. Es por esto que Martin Cerda , escritor chileno, asombra con su impecable libro “Ensayo sobre el Ensayo” el cual se lee con el atractivo de una mercancía desconocida , desde ahí recorre toda su historia, desde el citado “inventor” del término, pasando por Georg Lukács , Barthes , Walter Benjamin , Ernest Junger, Nietzsche , etc . Y como el maestro de la vida , Montaigne ,cada uno sujeto al conflicto y al dolor de su tiempo, cada uno haciendo de las lecturas un trampolín a nuevas miradas.

La tradición remonta a las glosas que los monjes medievales hacían de los textos antiguos, no sólo se trataba de escribir pequeños apuntes y subrayar las ideas importantes sino de, conscientemente o no, re-significar gracias a esas glosas el texto original. El ensayista es primero que nada un lector atento, pero no contento con esto, reseña, invoca y recrea, pero por su gran habilidad y estilo esta reseña adquiere cuerpo propio, adquiere belleza, en el ensayo el estilo toma una consideración de tal magnitud que es por eso que se acerca con mas esplendor mucho más a la literatura que a la “ciencia”.

Uno de los biógrafos de Borges no contento con la fama de gran escritor de este, comentó por ahí que quizás Borges fue el lector más grande de la historia de la humanidad. No es casualidad que el mismo Borges declarara siempre estar más orgulloso de los libros que leía que de los que escribía. Dejando a un lado la barroca humildad del escritor es cierto que Borges es una biblioteca , no por eso lo vamos a tildar de falto de ideas o de imaginación. El problema es que existe cierto público con una especie de prejuicio, propio de algunos espíritus holgazanes, que defienden su falta de lectura a la extraña valoración de una independencia del ímpetu propio, a la creencia que la intuición del mundo debe nacer de su relación individual, mezquina y arbitraria, al desagrado o miedo de adquirir “ideas ajenas” (como si las propias fueran realmente “propias”) y entonces llegan a la tendencia de quedarse en la mera opinión, en la simple doxa que se disfraza de humilde pero que es fuertemente arrogante, totalmente desarraigada de cualquier crítica y con temor a cualquier movilidad “externa”. Nada más alejado de la verdad de ese prejuicio del hombre medio, las ideas no se “acumulan”, ni se cargan como compartimentos estancos en un camión, las ideas mas se parecen a esos cajones de niños que olvidados yacen en el cuarto y que al abrirlos nos deleitan con su riqueza histórica, ninguna idea es tan ajena y tan propia como se cree. El conocimiento no se acumula como una musculatura sino más bien se matiza en una nomenclatura. No hay escusa para que al fin y al cabo se “lea”, (además agregaría “saber que leer” ya que todo indica que la necesidad o el ahogo actual conduce al corto e ingenuo camino de la llamada literatura de auto-ayuda, aunque Cervantes parafraseando a Plinio el Joven dijo que cualquier libro -aún el mas malo- deja algo).

Ni el trabajo mas duro impide el leer, esto recuerda enseguida ese gran texto de Henry Miller llamado “La Lectura en el retrete” donde explica que para leer no se necesita necesariamente ser un burgués con un ocio gigante y pone su ejemplo personal así:

“Hay un tema relacionado con la lectura de libros que creo que vale la pena desarrollar porque implica un hábito que es muy generalizado y sobre el cual, que yo sepa, muy poco se ha escrito: me refiero a la lectura en el retrete. Siendo joven, en busca de un lugar seguro donde devorar los clásicos prohibidos, a veces acudía a refugiarme en el cuarto de baño. Desde esa época juvenil ya nunca volví a leer en el retrete. Cuando busco paz y quietud tomo el libro y me marcho al bosque. No conozco mejor lugar para leer un buen libro que las profundidades de la espesura. Con preferencia junto a un arroyo.

Inmediatamente escucho objeciones. "¡Pero no todos tenemos la fortuna de usted! Tenemos empleos, vamos al trabajo y regresamos de él en tranvías, autobuses y metros atestados; a duras penas tenemos un minuto que podamos llamar nuestro."

Yo mismo fui "trabajador" hasta los treinta y tres años. Fue en este período temprano de mi vida cuando realicé la mayor parte de mis lecturas. Invariablemente leía en condiciones difíciles. Recuerdo que cierta vez me reprendieron al sorprenderme leyendo a Nietzsche, en vez de corregir el catálogo de pedidos por correo, que era entonces mi ocupación. Ahora que lo pienso comprendo que fue afortunado que me hayan despedido. ¿Acaso Nietzsche no fue mucho más importante en mi vida que el conocimiento del negocio de los pedidos por correo?”

Es por eso que el ensayista es primero que nada un lector, en el amplio sentido de la palabra, y a su vez aborda los mas intensos temas que puede soportar la estilística de su tiempo, el Ensayo es en si, una especie de autorretrato, tal como dice Montaigne: “así, lector, yo mismo soy la materia de mi libro” , pero nos alerta con ese provocador ánimo de un sabio “paradojal” que su intención al escribir es también hacer “que otros digan lo que yo no puedo decir tan bien”. Es por esto que el Ensayo esta a mitad de camino entre la subjetividad primaria de una creación literaria y el afuera, “que permanentemente nos esta hablando” en suma, el ensayista se hace escritor por que su arte no es mas que ese sencillo dilema que Montaigne tejía con ironía, eso que nos hace en el mayor de los casos “hablar de uno a través de los otros”.

lunes, 4 de agosto de 2008

5

4

3

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1

La fotografía como referente o como voluntad

Sergio Larraín Valparaíso, Chile, 1963

La fotografía es el “referente”, todo su carácter está , quiérase o no, determinado por su referente. Esto ya lo había notado Roland Barthes y Susan Sontag en sus esplendorosos libros que hablan de la fotografía.

Por más que nos esforcemos en construir, en crear, en componer e iluminar una fotografía a última hora se instala el referente , “lo fotografiado” y se adjudica el espíritu de la foto.

Es por que la fotografía a diferencia de las otras artes es inseparable de su referente, es en último caso el referente mismo, que no puede ni a base de magia separarse de “lo fotografiado”, por que ES lo fotografiado.

Cuando observamos una foto y concluimos sobrecogidos que es bella, es por que lo fotografiado nos es entrañable, repulsivo o impactante. El referente se ha devorado “la Fotografía”, por que en suma “no hay fotografía pura” más que un puro referente a lo sumo estetizado.

Si el arte post Kandinsky superó el ahogo del referente en pintura, es porque intrínsecamente el referente de la pintura “no era la pintura” (aunque esta engañara al ojo)

No hubo más que teorizar ya el avance de los impresionistas, el Arte es como el cristal de una ventana que deja ver el paisaje , por siglos , las gentes no supieron ver mas que el paisaje , ya sea el físico , el psicológico o el divino , pero nunca dejó de fijar su mirada nada más que en el “paisaje”. El Arte como cristal puro sólo era el medio translúcido para un espectáculo, para un "allá".

¿Qué pasó cuando alguien como por arte de magia dejó en evidencia ese cristal? Hizo explícito el medio, “ensució” el cristal, hizo explícito el Arte, sólo por el hecho de que la gente despertara del éxtasis por el “paisaje”. Pero si el cristal siempre estuvo ahí, es más, es por el y nada más que por el, que el paisaje se ha manifestado.

La fotografía como Arte le es prohibido por naturaleza no ser más ni menos que el referente , que la representación , su celda química no le deja otra opción de ser intrínsecamente lo que captura. Por ende debe tomar ese axioma no para inmolarse sino para “identificarse”. La orfandad del referente habla en seco en lo mirado, la clave de su sistema es que “alguien miró esto”, el "alguien" y el "esto" modulan un espacio, un diálogo y una comunicación. El tiempo y el espacio, como nunca, yacen químicamente equilibrados. Re-crear el mundo, darle tiempo, quizás el referente que tanto acusa independencia sólo sea una decisión, una intención y una voluntad.


domingo, 3 de agosto de 2008

El arca de la salvación desde nuestra triste mirada, la de los animales que quedamos afuera.

Diarios

Agosto 1

Por la mañana, como una taza de leche leo al gran Paul Bourget:

“Entramos en el dominio del vacío y de lo negro. Nos precipitamos en un infierno moral en cuyo pórtico tremolan realmente las fatídicas palabras del florentino: “Lasciate ogmi spernaza” (“Abandonad toda esperanza”). Cerramos el libro con tristeza y nos preguntamos que gérmenes mortales recorren invisibles la atmósfera de nuestra civilización”.

Pienso antes siquiera había algo, Hoy no hay nada. La nada no como una palabra pensable, sino como una época que se niega a pasar.

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Dos objetos me han quedado prendidos en le recuerdo del colegio, gracias a un compañero que viajó a España y que trajo, por un lado el disco “More” de Pink Floyd como rareza exclusiva para esa época, pero la rareza más grande y sorprendente fue un libro de Proudhon que me presto todo lo que duraba una hora de clases, lo hojee asombrado con el parloteo del profesor como música de fondo. Al decir de Proudhon: “Ya no queda nada a que aferrarse, la desmoralización es completa”.

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“Fais ce que voudras” (Haz lo que quieras), escrito por Rabelais en un pórtico de la Abadía de Telemo.